El Atlético de Madrid dio un golpe de autoridad en la ida de los cuartos de final de la Champions League al vencer 2 a 0 al Barcelona en condición de visitante.
El equipo dirigido por Diego Simeone supo aprovechar las licencias del conjunto catalán y, con un planteo inteligente, logró una ventaja que lo deja muy bien perfilado para definir la serie en casa. El encuentro estuvo marcado por la efectividad del «Colchonero» y la incapacidad del local para reaccionar ante las adversidades que se presentaron desde el cierre del primer tiempo.
La balanza comenzó a inclinarse a los 45 minutos del primer tiempo, cuando una infracción de Pau Cubarsí sobre Giuliano Simeone terminó en la expulsión del joven defensor. De esa falta nació la joya de la noche: Julián Álvarez se hizo cargo del tiro libre y, con una ejecución magistral, clavó el balón en la red para el 1 a 0. El golpe fue doble para el Barcelona, que se fue al descanso no solo en desventaja en el marcador, sino también con un hombre menos en cancha para afrontar lo que quedaba de partido.
El segundo tiempo no estuvo exento de polémicas, especialmente por una jugada insólita que despertó la furia del público culé. Tras un saque de arco de Juan Musso, Marc Pubill tomó la pelota con la mano dentro del área para reacomodarla, una acción que reglamentariamente debió ser sancionada como penal a favor del Barcelona. Sin embargo, ni el árbitro István Kovács ni el VAR advirtieron la infracción, permitiendo que el juego continuara ante los reclamos de los jugadores dirigidos por Hansi Flick, quienes sintieron que se les escapaba una oportunidad de oro para igualar.
Con el Barcelona volcado al ataque y dejando espacios atrás, el Atlético de Madrid mantuvo el orden defensivo y liquidó el pleito gracias a la frescura de sus variantes. Alexander Sørloth, quien ingresó desde el banco de suplentes, sentenció el 2 a 0 definitivo con una definición precisa dentro del área que dejó sin chances a la defensa local.
Con este resultado, el equipo del «Cholo» Simeone se lleva un botín de oro de Cataluña y alimenta la ilusión de su gente con volver a estar entre los cuatro mejores equipos de Europa.
En la otra llave de la jornada, el Paris Saint-Germain demostró por qué es el vigente campeón y candidato al título al derrotar por 2 a 0 al Liverpool. Los goles de Désiré Doué en el amanecer del partido y una brillante acción individual de Khvicha Kvaratskhelia en el complemento sellaron la victoria para los parisinos. Mientras el equipo de Arne Slot se quedó con las manos vacías por su falta de puntería, el PSG viajará a Inglaterra con una renta cómoda, consolidando una noche de triunfos contundentes para los equipos que supieron golpear en los momentos justos.
