La crisis en la industria textil argentina se profundiza y ya es señalada por el sector como un verdadero “industricidio”: la actividad se desplomó 25,7% interanual, las fábricas trabajan apenas al 35% de su capacidad instalada y desde fines de 2023 se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo. El escenario se agrava por la recesión del consumo interno y el avance de las importaciones, en el marco de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
La industria textil argentina continúa atravesando una profunda crisis productiva y laboral. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector registró una caída interanual del 25,7%, consolidando un escenario que empresarios y trabajadores describen como un verdadero “industricidio”.
El informe señala que la capacidad instalada del sector se encuentra entre las más bajas de toda la industria. Durante diciembre, las fábricas textiles operaron apenas al 35% de su capacidad, el segundo nivel más bajo entre las ramas industriales, solo por encima del sector automotriz. Aunque el dato representó una leve mejora respecto a noviembre, todavía se ubica 7,9 puntos por debajo del nivel registrado un año antes, muy lejos del promedio industrial general, que alcanzó el 53,8%.
Dentro del sector, los segmentos más afectados fueron los tejidos, el acabado de productos textiles y los hilados de algodón, que registraron caídas superiores al 30% en la comparación interanual. También la preparación de fibras textiles mostró un fuerte deterioro, contribuyendo al retroceso general de la actividad.
El impacto también se refleja con crudeza en el empleo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, en noviembre de 2025 el complejo textil, confecciones, cuero y calzado contabilizaba 102.000 puestos de trabajo formales, lo que implica 11.000 empleos menos que en noviembre de 2024. Si se toma como punto de partida diciembre de 2023, la pérdida acumulada ya supera los 19.000 puestos laborales, con caídas interanuales ininterrumpidas desde febrero de 2024.
El comercio exterior también genera preocupación en el sector. Durante enero de 2026 las importaciones textiles alcanzaron 16.582 toneladas por un valor de 39 millones de dólares, con China consolidándose como el principal proveedor de prendas y tejidos.
Como único dato positivo, las exportaciones mostraron una recuperación significativa. En enero se enviaron al exterior 1.237 toneladas por 3 millones de dólares, lo que representa un aumento del 203% en volumen y del 72% en valor respecto al mismo mes del año anterior.
Sin embargo, para el sector estos números todavía no alcanzan para revertir una crisis que combina caída del consumo interno, aumento de importaciones y pérdida sostenida de empleo.
