El sector farmacéutico de la provincia atraviesa una situación marcada por atrasos en los pagos del PAMI y el crecimiento de un mercado ilegal de medicamentos que opera sin controles, según advertencias del Colegio de Farmacéuticos de La Rioja.
La presidenta de la entidad, Silvia Brizuela señaló que las farmacias de cercanía están en “alerta máxima” por una doble presión que amenaza su continuidad: por un lado, la deuda acumulada por el PAMI, que en algunos casos supera las cuatro quincenas de atraso, llegando hasta 41 días sin pago, y por otro, la proliferación de fármacos ofrecidos de forma clandestina en redes sociales.
Brizuela explicó que la falta de pago de la obra social para jubilados y pensionados genera una asfixia financiera severa en los comercios que sostienen la atención sanitaria en los barrios. La demora en los pagos implica que las farmacias deban afrontar costos operativos crecientes -como el servicio de energía eléctrica u otros gastos fijos- sin el flujo de fondos necesario para reponer stock o mantener servicios.
En paralelo, la dirigente alertó sobre el avance de la venta de medicamentos fuera de los cauces oficiales, especialmente en plataformas digitales donde se promocionan productos sin respaldo profesional ni control sanitario. “Quien vende medicamentos en redes, sin ser farmacéutico, hace ejercicio ilegal de esa profesión y no tiene el más mínimo cuidado por las personas”, afirmó, subrayando que estos productos pueden ser robados, adulterados o directamente ilegítimos.
El Colegio de Farmacéuticos propuso la creación de una comisión de control junto al Ministerio de Salud provincial para enfrentar esta situación, reclamando mecanismos efectivos de fiscalización que frenen la circulación de fármacos sin garantías de calidad.
La combinación de la deuda de la obra social y la presión del mercado informal también tiene un impacto directo en los pacientes, especialmente los adultos mayores y jubilados, que dependen de la cobertura del PAMI. Según Brizuela, estas condiciones los obligan a buscar alternativas de pago desesperadas, como adquirir medicamentos con cuenta corriente debido a la reducción de coberturas y la pérdida del poder adquisitivo.
