En una declaración histórica en Comodoro Py, la expresidenta apuntó contra el lawfare y el manejo «criminal» del fallecido juez Bonadio y el fiscal Stornelli. Mientras tanto, la militancia se moviliza contra el uso político de su condena por parte del gobierno de Javier Milei.
Cristina Fernández de Kirchner volvió hoy a los tribunales de Comodoro Py para enfrentar lo que describió como un «estadio superior» de la persecución judicial en su contra. Ante los jueces del Tribunal Oral Federal (TOF) 7, la exmandataria no solo rechazó las acusaciones en la denominada «Causa Cuadernos», sino que desnudó el trasfondo ideológico y las irregularidades que vician el proceso desde su origen.
Durante su intervención, Cristina fue tajante al señalar la complicidad entre sectores del Poder Judicial y los intereses políticos y económicos. Lejos de tratarse de un proceso ajustado a derecho, la expresidenta definió la instrucción como una maquinaria de hostigamiento: «La causa Vialidad es emblemática en materia de persecución judicial. Hay un estadio superior en orden a la ideología. Ahora estamos inmersos en prácticas mafiosas de jueces y fiscales», sentenció ante el tribunal.
La ex jefa de Estado puso el foco en la figura del exjuez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, a quienes acusó de haber realizado un «manejo criminal de la figura del arrepentido». Según su testimonio, el objetivo nunca fue la búsqueda de la verdad, sino la construcción de una narrativa para detener personas bajo extorsión y falsas pruebas.
Uno de los puntos más críticos de la declaración fue la denuncia sobre la falsificación de los elementos probatorios. Cristina advirtió que el sistema judicial sigue albergando a los responsables de estas maniobras: «Estamos ante un estadio superior porque fraguan las pruebas que no lo son para detener una persona. Uno ya fallecido, Bonadio, pero Stornelli sigue siendo fiscal en este edificio», subrayó, marcando la continuidad de estas prácticas en el presente.
En sintonía con su declaración, su defensa, liderada por el Dr. Carlos Beraldi, ya había solicitado la nulidad de la causa argumentando que los cuadernos «fueron manipulados» y que las declaraciones de los supuestos colaboradores fueron obtenidas bajo presión, lo que invalida cualquier valor jurídico de las mismas.
Mientras la expresidenta declaraba dentro de los tribunales, el apoyo popular se hizo sentir en las calles. Desde las 7 de la mañana, columnas de militantes y seguidores se concentraron en las inmediaciones de su domicilio en San José 1111 para expresar su rechazo a lo que consideran una «proscripción de hecho».
Para los sectores que acompañan a la líder del movimiento nacional y popular, el actual contexto no es casual. Denuncian que el gobierno de Javier Milei utiliza la condena y la situación judicial de Cristina Kirchner como una «cortina de humo» para invisibilizar la crisis económica y el impacto de sus medidas de gestión.

