Boca Juniors ya tiene la mira puesta en el 7 de abril. Ese día, a las 21:30, el Xeneize iniciará su sueño continental frente a Universidad Católica en el Estadio Claro Arena de Santiago de Chile. Sin embargo, lo que debería ser una previa enfocada netamente en lo futbolístico se ha transformado en un conflicto administrativo que escala hora tras hora.
La dirigencia del club chileno lanzó una propuesta que generó indignación en la Ribera: ofrecer apenas 450 entradas para los hinchas de Boca. Según reveló el periodista Tato Aguilera, esta cifra es apenas una fracción de lo que establece el reglamento de la CONMEBOL, que exige un piso de 2.000 localidades para la parcialidad visitante.
La postura de la dirigencia xeneize es tajante y no admite grises: si el número se mantiene en 450, Boca no las aceptará. Se considera una falta de respeto a la normativa y a la movilización que genera el club en Sudamérica. Ahora, la pelota está en el campo de la Confederación, que deberá pronunciarse de urgencia para destrabar una situación que la dirigencia espera resolver cuanto antes.
Prácticas en Ezeiza con ausencias de Selección
Mientras el conflicto de los tickets suma capítulos, el plantel continúa los entrenamientos en el Predio de Ezeiza bajo una dinámica particular. El cuerpo técnico no puede contar con la totalidad de sus variantes debido a la doble fecha FIFA, que ha afectado a piezas clave de la estructura azul y oro.
Entre las bajas más sensibles se encuentra Leandro Paredes, quien se encuentra trabajando bajo las órdenes de Lionel Scaloni en la Selección Mayor. A él se suma la ausencia de la joven promesa Tomás Aranda, afectado a la Sub-20 nacional.
A pesar de estas bajas por compromisos internacionales, el resto del grupo intensifica los trabajos tácticos para llegar al 7 de abril en óptimas condiciones, a la espera de que sus seleccionados regresen sin inconvenientes físicos para el asalto a Santiago de Chile.

