Lo que comenzó como una sospecha terminó en una investigación judicial explosiva. Una serie de mensajes de WhatsApp, registros fotográficos y videos filtrados exponen una presunta estructura de pagos de dinero negro que tiene como protagonistas al presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, y a su tesorero, Pablo Toviggino.
Según los archivos que ya analiza el juez federal Luis Armella, entre 2020 y 2022 se habrían realizado al menos siete entregas de dinero en efectivo que salían de oficinas en la city porteña hacia las manos de Tapia. La operatoria era coordinada por Toviggino a través de su ladero, Juan Pablo Beacon, con instrucciones insólitas por su nivel de evidencia:
* Rótulos explícitos: Se hallaron fotos de cajas con la leyenda «Para: Claudio Tapia. De: Pablo Toviggino».
* Órdenes directas: «Un sobre con 300 mil pesos en la puerta de AFA» o «Tengo que entregar 40.000 dólares… es para Tapia», son algunos de los mensajes que complican a la dirigencia.
* Puntos de entrega: Los bolsos y cajas de vino cargadas de billetes llegaban a la sede de la calle Viamonte, al predio de Ezeiza o a un departamento privado en Recoleta.
La Justicia sospecha que este flujo de dinero no es casual, sino el resultado de un desvío sistemático de fondos. El esquema funcionaría así:
1. Recaudación: Empresas intermediarias cobraban ingresos de la AFA en el exterior.
2. Desvío: El dinero se derivaba a sociedades fantasma que emitían facturas apócrifas.
3. Blanqueo y Entrega: Los fondos ingresaban al país mediante financieras clandestinas para ser repartidos en efectivo.
Durante los peritajes, no solo se encontraron los chats, sino también videos de los involucrados contando sumas superiores a los 100.000 dólares y fotos de escritorios desbordados de fajos de billetes. Esta «desprolijidad» en el registro de los movimientos de dinero negro es hoy la principal prueba de una causa que promete sacudir los cimientos del fútbol argentino.
