Fiel a la doctrina del agravio que emana desde la Casa Rosada, el coordinador tucumano Enzo Ferreira llamó «cáncer» y «gorda comunista» a la mayor referente de la cultura musical argentina. Pese al repudio masivo de artistas y la dirigencia política, el Ejecutivo nacional se llama al silencio y premia con la permanencia en el cargo a un funcionario que desprecia la identidad argentina.
En sus redes sociales, el funcionario nacional Enzo Ferreira descargó un odio visceral contra Mercedes Sosa, desatando una ola de indignación que unificó a Tucumán en un rechazo absoluto.
Sin embargo, desde las oficinas centrales en Buenos Aires, la orden parece ser clara: sostener a los propios, sin importar el nivel de bajeza.
La presión política y social crece minuto a minuto, pero choca contra la indiferencia oficial:
– El pedido de renuncia: El gobernador Osvaldo Jaldo fue tajante al exigir la salida inmediata del funcionario. «Es una falta de respeto total; se tiene que ir solo», sentenció, subrayando el desconocimiento supino de Ferreira sobre el patrimonio cultural argentino.
– Indignación en la Legislatura: El vicegobernador Miguel Acevedo y diversos bloques opositores se sumaron al repudio, calificando los dichos como un ataque a la identidad nacional.
– Dolor familiar: Los allegados a «La Negra» manifestaron su malestar ante la desprotección estatal de la figura de la artista, quien es un emblema mundial del folklore.
La respuesta no tardó en llegar a las puertas de Radio Nacional Tucumán. Artistas, músicos y referentes de la cultura se autoconvocaron en una protesta contra el «atropello oficialista». Para los manifestantes, la permanencia de Ferreira en el cargo es una provocación directa a los trabajadores de la comunicación y a la memoria colectiva del pueblo.
«No es solo un insulto a Mercedes, es el desprecio por todo lo que ella representa: la lucha, la voz de los que no tienen voz y nuestra identidad latinoamericana», expresaron referentes del sector cultural durante la movilización.
Mercedes Sosa es, y será, una de las voces más influyentes de la historia argentina. Intentar cancelarla con calificativos nefastos solo deja en evidencia la catadura moral de quienes hoy ostentan el poder.
