El Gobierno nacional oficializó este jueves la declaración del 2026 como el “Año de la Grandeza Argentina”, mediante el decreto 56/2026 publicado en el Boletín Oficial. Según lo dispuesto, la leyenda deberá figurar en toda la documentación oficial de la Administración Pública Nacional, tanto organismos centralizados como descentralizados y entes autárquicos— y se invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir a la medida.
En los considerandos del decreto, firmados por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se afirma que durante 2025 la gestión avanzó en la “reconstrucción de los pilares fundamentales del país” para garantizar “una mayor libertad para todos los argentinos”. El texto oficial resalta reformas como la estabilización macroeconómica, la reducción de burocracia y cargas consideradas “improductivas”, y un Estado concentrado en funciones esenciales.
El decreto también hace referencia a la “crisis institucional, económica y social” que, según el Ejecutivo, atravesó Argentina durante décadas, y que justificó una “transformación profunda” para fortalecer el Estado de derecho. En este marco, el Gobierno sostiene que los cambios implementados sentaron las bases para la estabilidad y el crecimiento, proyectando una etapa de “consolidación y desarrollo” y posicionando al país como un actor relevante en el escenario internacional.
Si bien el Ejecutivo ratifica su “compromiso permanente” con el rumbo adoptado, el decreto subraya la necesidad de profundizar los cambios estructurales en 2026, destacando que la “grandeza de una Nación” se refleja en instituciones sólidas, administración eficiente y confianza ciudadana.
El artículo tercero establece además que el Poder Ejecutivo llevará adelante acciones para “engrandecer al país” durante el año, una medida que, en la práctica, implica la incorporación de la frase en toda la documentación oficial.
La iniciativa, que combina un mensaje simbólico con un claro despliegue propagandístico, llega mientras sectores críticos del país cuestionan la gestión de Milei por su estilo confrontativo y la concentración de decisiones en la órbita del Ejecutivo. Analistas y opositores advierten que, más allá del eslogan, persisten desafíos estructurales sin resolver, desde la pobreza hasta la inflación y la inseguridad, que difícilmente se atenúan con decretos que buscan resaltar una “grandeza” que aún no se refleja en la vida cotidiana de los argentinos.
