El expresidente de Bridgestone, Eduardo Minardi, brindó una mirada exhaustiva sobre el cierre de Fate durante una entrevista Infobae en vivo. La debacle de la fábrica de neumáticos más emblemática del país, según el especialista, es consecuencia de una combinación de factores estructurales y coyunturales que exceden la política económica actual, pero sobre todo enfatizó en el rol y los intereses de los sidicatos. “Ellos no tiene el menor interés de llegar a un acuerdo”, enfatizó.
En diálogo con el equipo de Infobae al Regreso, conformado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Gustavo Lazzari, Minardi explicó en el inicio de su intervención sobre el caso: “Hay una reconfiguración en el mundo… Hace 25 años, cuatro empresas dominaban más del 60% del mercado y hoy apenas llegan al treinta y algo. Hay muchos jugadores nuevos que desafían ese status quo. Son jugadores de bajo costo, pero no quiere decir de salario bajos. Ya son empresas que tienen tecnología, que están llegando al mundo y compitiendo con todos”.
El economista y asesor internacional remarcó que el aislamiento de Fate en un contexto de consolidación global fue determinante. “Fate está solo, se quedó solo en un mundo que se consolida, que se viene grande, que gana escala, que gana madurez. Los últimos diez años la tecnología ha hecho una irrupción tremenda, ha cambiado. Hoy un neumático pesa dos kilos menos que hace varios años y con mejores prestaciones. Entonces, ponerle dos kilos de más tiene un costo muy alto, es muy difícil competir”, subrayó.
El impacto sindical
Consultado sobre la influencia sindical, Minardi no dudó: “El tema sindical es muy cruento. Hay casos que explican el opuesto. Somos todos conocedores de la situación de Mercedes, se fue de Argentina. Prestige-Auto está dirigido por Daniel Herrero, que ha realizado, a través de su transparencia y su integridad como líder, muchas conversaciones con el sindicato y han llegado a acuerdos para que las cosas funcionen y tienen una visión común.
“Fate no ha podido llegar a eso porque está hablando con una contraparte que no tiene el menor interés de llegar a un acuerdo. La contraparte está solo interesada en su propia agenda personal”, completó.
