En un intento por descomprimir la máxima tensión en Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la suspensión temporal de las operaciones militares contra objetivos estratégicos iraníes por un lapso de cinco días.
La medida, que busca abrir un canal de negociación directa con Teherán, está estrictamente condicionada al avance de las conversaciones diplomáticas que el mandatario calificó como «constructivas y detalladas».
A través de sus canales oficiales, Trump comunicó que dio la orden al Departamento de Guerra de aplazar cualquier ofensiva dirigida a la infraestructura energética y centrales eléctricas de Irán, siempre que el diálogo actual prospere. Este anuncio llega en un momento crítico, tras semanas de ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel que resultaron en miles de víctimas y la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, lo que desató represalias iraníes en puntos clave como el estrecho de Ormuz.
La tregua aparece como una ventana de oportunidad para evitar un colapso total en los mercados de hidrocarburos y frenar una escalada que ya afecta la estabilidad mundial. No obstante, el escenario sigue siendo de extrema incertidumbre, ya que la continuidad del cese al fuego depende exclusivamente del éxito de las reuniones diplomáticas previstas para las próximas jornadas.
