El último informe del INDEC revela que la brecha de ingresos sigue intacta: el 10% más rico concentra más del 32% de la riqueza, mientras que los sectores más bajos apenas acceden al 1,8%. En regiones como la Patagonia, el impacto es aún más fuerte.
EL Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) la desigualdad en Argentina se mantiene prácticamente intacta. El 10% más rico concentra el 32,3% de los ingresos, mientras que el 10% más pobre apenas accede al 1,8%, reflejando una brecha estructural que no logra reducirse.
Los datos, correspondientes al cierre de 2025, muestran que la distancia entre el decil más alto y el más bajo se sostiene en 13 veces. Aunque algunos indicadores presentan leves mejoras, los especialistas coinciden en que se trata de variaciones mínimas, sin impacto real en la distribución del ingreso.
El Coeficiente de Gini se ubicó en 0,427, apenas por debajo del 0,430 del año anterior. Sin embargo, esta mejora es considerada marginal y ubica al país en una especie de “meseta distributiva”, donde la concentración de la riqueza se mantiene sin cambios significativos.
Un mercado laboral que no alcanza
El informe también expone la fragilidad del ingreso de los trabajadores. Aunque el promedio salarial supera el millón de pesos ($1.068.540), la mediana —el dato más representativo— se ubica en $800.000. Esto implica que la mitad de los ocupados gana menos de esa cifra, muy por debajo del costo de vida.
La desigualdad se profundiza en la comparación entre empleo formal e informal. Mientras los trabajadores registrados perciben en promedio $1.321.353, los informales apenas alcanzan los $651.484. En los sectores más bajos, el 40% de los trabajadores tiene ingresos que rondan los $392.439, cerca del salario mínimo.
Brecha de género persistente
El informe vuelve a evidenciar una diferencia significativa entre hombres y mujeres. Los varones tienen ingresos promedio de $1.191.364, mientras que las mujeres perciben $838.336, casi un 30% menos. Esta brecha se explica, en gran parte, por la mayor presencia femenina en empleos precarios o de menor remuneración.
Crecimiento sin mejora real
Si bien los ingresos aumentaron un 44,9% interanual en términos nominales, la inflación absorbió ese incremento, impidiendo una mejora real del poder adquisitivo.
El panorama que describe el INDEC es el de una economía que logró cierta estabilidad, pero sin modificar su estructura de desigualdad. La riqueza sigue concentrada, mientras amplios sectores de la población enfrentan dificultades para sostener su nivel de vida.
