El conflicto bélico iniciado a finales de febrero entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán ha entrado en una fase de «máxima presión» regional. Este miércoles, el régimen iraní intensificó su contraofensiva al atacar al menos tres barcos comerciales en el Golfo Pérsico y dirigir drones contra el Aeropuerto Internacional de Dubai, marcando un giro en la guerra hacia objetivos de infraestructura civil y financiera de sus vecinos.
Ataques en el Estrecho de Ormuz y el Golfo
La navegación por el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de petróleo y gas, se ha vuelto crítica. Según informes de seguridad marítima, el buque de carga tailandés Mayuree Naree se incendió tras ser alcanzado por un proyectil frente a Omán; la marina local logró rescatar a 20 tripulantes, pero tres permanecen desaparecidos. Asimismo, el portacontenedores japonés One Majesty y el granelero Star Gwyneth, de bandera de Islas Marshall, sufrieron daños tras impactos de proyectiles desconocidos.
Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, al menos 14 embarcaciones han sido atacadas. En respuesta a la colocación de explosivos submarinos, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó que las fuerzas del CENTCOM destruyeron 16 buques minadores iraníes. Trump lanzó una advertencia directa desde Washington, asegurando que habrá «severas consecuencias» y un escenario de «fuego y furia» si Teherán persiste en bloquear la arteria energética global.
El frente civil: Dubai bajo fuego
Por primera vez en esta etapa del conflicto, el Aeropuerto Internacional de Dubai, el más transitado del mundo para viajes internacionales, se vio afectado directamente. El impacto de dos drones iraníes en las inmediaciones de la terminal dejó cuatro heridos. Aunque la Oficina de Medios de Dubai confirmó que los vuelos continuaron, el incidente ha generado pánico en los mercados globales y una suspensión temporal de operaciones en aerolíneas como Emirates.
Simultáneamente, el mando militar iraní emitió una amenaza sin precedentes al declarar a los bancos e instituciones financieras de Medio Oriente como objetivos legítimos. El régimen instó a la población civil a mantenerse al menos a 1000 metros de distancia de estas entidades en Dubái, Arabia Saudita y Bahréin, buscando golpear la estabilidad económica de los aliados de Washington.
Este recrudecimiento ocurre en el duodécimo día de una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel que, según la Casa Blanca, ya ha destruido gran parte de la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán y el 50% de sus lanzadores de misiles. La administración Trump justifica los ataques, que comenzaron tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei el 28 de febrero, como una medida preventiva ante un supuesto ataque atómico inminente contra Israel.
Por su parte, el nuevo liderazgo iraní encabezado por Mojtaba Khamenei mantiene una postura de resistencia, advirtiendo que ellos determinarán el fin de la guerra. Mientras las bolsas del mundo operan en rojo y el precio del petróleo amenaza con superar los 100 dólares, la región queda a la espera de lo que el Pentágono ha calificado como la jornada de bombardeos «más intensa» hasta la fecha sobre territorio iraní.
