La marca de ropa interior Cocot y Dufour cerró su planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas y despidió a la totalidad de su personal, dejando sin empleo a 140 trabajadores. La empresa atravesaba un proceso de reducción de plantilla desde hace meses y venía siendo cuestionada por los empleados por bajos salarios y demoras en los pagos.
Según denunciaron los trabajadores, la firma ya había realizado despidos meses atrás y ofrecido retiros voluntarios abonando, en algunos casos, solo el 50 por ciento de la indemnización correspondiente. También afirmaron que los sueldos, aguinaldos y vacaciones comenzaron a pagarse en cuotas y sin fechas claras.
Tras el anuncio del cierre definitivo, los empleados iniciaron una protesta con cortes de calle frente a la planta, lo que derivó en cruces verbales con representantes de Recursos Humanos enviados por la empresa.
Desde la compañía atribuyeron la decisión a una crisis económica que afectó la sustentabilidad del negocio. Sin embargo, los trabajadores sostienen que antes del cierre la fábrica funcionaba las 24 horas, lo que -según su versión- no anticipaba una paralización total de actividades.
El proceso de reducción no fue inmediato. La planta llegó a emplear a 500 operarios en sus años de mayor actividad. Con sucesivos recortes, esa cifra descendió hasta los 140 trabajadores que finalmente quedaron cesantes. A fines del año pasado ya se habían concretado más de 100 despidos, lo que generó un clima de incertidumbre interna. En ese momento, los empleados realizaron manifestaciones en la puerta de la fábrica, reclamando aumentos salariales y cuestionando el pago fraccionado de las vacaciones.
“No llegamos a los 700 mil pesos, trabajamos nueve horas diarias”, señalaron trabajadores durante aquellas protestas, en referencia a los ingresos que percibían. También cuestionaron que el anuncio del pago en cuotas de las vacaciones se comunicó un día antes de iniciar el receso.
