Las transferencias a las provincias cayeron el equivalente a USD 17.735 millones en lo que va de la gestión libertaria. La Rioja es la provincia más castigada ya que perdió USD 1.742 por habitante, la mayor pérdida per cápita de las 23 provincias.
La motosierra llegó a las cajas provinciales. Desde que Javier Milei asumió la presidencia, las transferencias nacionales a las provincias cayeron el equivalente a USD 17.735 millones en los últimos 26 meses, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) elaborado por el economista Nadin Argañaraz. Y en ese mapa del ajuste federal Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba fueron las más afectadas en términos absolutos, mientras que La Rioja y Tierra del Fuego sufrieron el mayor impacto por habitante.
El ajuste del gasto público nacional, uno de los pilares centrales del programa económico del Gobierno de Javier Milei, reconfiguró la relación fiscal entre la Casa Rosada y las provincias. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), las transferencias nacionales —tanto automáticas como no automáticas— se redujeron en el equivalente a USD 17.735 millones entre enero de 2024 y febrero de 2026.
Sin embargo, el dato más crítico aparece al analizar el impacto por habitante: La Rioja encabeza el ranking con una pérdida de USD 1.742 por persona, muy por encima de otras provincias.
En términos concretos, esto se traduce en que la provincia dejó de percibir alrededor de 706 millones de dólares en comparación con el esquema de distribución vigente hasta noviembre de 2023. Esta fuerte retracción golpea de lleno las finanzas provinciales y limita la capacidad de sostener políticas públicas, obras y servicios.
Uno de los factores que profundiza el impacto en La Rioja es la desaparición de los fondos compensatorios —históricamente clave para la provincia tras la cesión de un punto de coparticipación en la década del ’80—, lo que agrava aún más el escenario.
Si bien la caída de recursos afecta a todas las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, el caso riojano sobresale por su magnitud relativa. En un contexto de crisis económica nacional, la reducción de transferencias no solo refleja el ajuste fiscal, sino que también expone las asimetrías estructurales del sistema de distribución de fondos, dejando a La Rioja en una situación particularmente vulnerable.

