Tras semanas de malestar y bajo la amenaza de una protesta inminente, el Gobierno oficializó sumas de hasta $340.000. La medida busca desactivar el reclamo de «Un salario digno» previsto para este jueves.
El Gobierno Nacional oficializó este miércoles, a través del Decreto 216/2026, el otorgamiento de una suma fija y un bono extraordinario para las fuerzas de seguridad federales. Si bien el discurso oficial habla de «jerarquización», la realidad detrás del mostrador del Ministerio de Seguridad muestra un escenario de tensión creciente y reclamos que amenazaban con desbordarse.
La decisión de Javier Milei no llega por casualidad el 1° de abril. El anuncio se dio en la víspera de una movilización ya convocada por sectores de las fuerzas bajo la consigna “Un salario digno”.
Con el agua al cuello debido a la depreciación de los sueldos y un servicio de obra social que genera fuertes críticas internas, el Ejecutivo optó por una inyección de dinero inmediata para evitar una foto de conflicto en las calles.
El esquema de los pagos revela dónde está el foco del incendio:
* El máximo de $340.000 será para agentes, cabos y sargentos (las jerarquías iniciales).
* Las jerarquías superiores quedan excluidas, una señal clara de que el Gobierno busca calmar «la calle» y a los efectivos de rango operativo, que son quienes más sienten el impacto de la inflación.
A pesar de la magnitud de la cifra, el bono tiene una debilidad que los sectores en conflicto ya señalan: es por única vez y no es remunerativo.
Desde el Ministerio de Seguridad, liderado por Alejandra Monteoliva, se esforzaron en aclarar que los fondos provienen de recursos ya previstos en el presupuesto. Sin embargo, para los efectivos que vienen manifestando su disconformidad, esta suma fija funciona más como un «alivio temporal» que como la solución de fondo a la escala salarial que vienen exigiendo.
La mirada política de esta medida también deja un vacío peligroso. Al excluir a las Fuerzas Armadas del beneficio, el Gobierno corre el riesgo de trasladar el malestar de un sector a otro. Mientras la Gendarmería, la Federal y la Prefectura reciben este refuerzo para garantizar la paz interna, los militares observan desde afuera cómo sus quejas salariales siguen sin respuesta oficial.
