Un equipo del Servicio de Dermatología y del Área de Bioingeniería del Hospital Italiano logró un importante avance en el campo de la medicina regenerativa al desarrollar piel nueva a partir de células del propio paciente. La técnica se presenta como una alternativa más segura, eficaz y accesible para el tratamiento de quemaduras graves y otras lesiones cutáneas de difícil cicatrización.
El procedimiento apunta a mejorar la recuperación de pacientes con serias dificultades para regenerar tejidos, como ocurre en casos de quemaduras profundas o úlceras crónicas. El desarrollo marca un paso relevante dentro de la bioingeniería de tejidos aplicada a la práctica clínica.
La técnica, denominada cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto, consiste en extraer una pequeña muestra de piel del propio paciente, cultivarla en laboratorio y utilizarla posteriormente para cubrir o reparar las zonas afectadas. Al emplear tejido propio, se reducen de manera significativa los riesgos de rechazo y las complicaciones asociadas.
Hasta el momento, las alternativas disponibles incluían el uso de piel donada por terceros (aloinjertos), tejidos de origen animal (xenoinjertos) o materiales sintéticos que imitan la piel, según detalla un informe del Hospital Italiano al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
El jefe del Servicio de Dermatología y del Equipo de Bioingeniería de Tejidos del hospital, Luis Mazzuoccolo, explicó que en las quemaduras de tercer grado «se pierden las tres capas de la piel» y advirtió que la ausencia de la dermis, la capa intermedia, implica la pérdida de funciones esenciales como la elasticidad y la sensibilidad, con posibles consecuencias severas para los pacientes.
La técnica de cultivo de piel en cuatro pasos
- Extracción: se obtiene una porción mínima de piel del paciente, que incluye dermis y epidermis. La muestra se toma generalmente de la zona inguinal, seleccionada por su buena capacidad de cicatrización.
- Cultivo: el tejido se desarrolla en plasma rico en plaquetas, que aporta factores de crecimiento y funciona como soporte celular. El uso de componentes autólogos reduce al mínimo el riesgo de rechazo, infecciones o reacciones inmunológicas.
- Autoinjerto: entre los 10 y 17 días posteriores, la lámina de piel cultivada se coloca sobre la herida, se cubre con gasa húmeda y se protege con un vendaje compresivo.
- Cierre de la lesión: entre los 30 y 120 días posteriores al autoinjerto se completa la regeneración del tejido. La curación se considera efectiva cuando se forma la capa final de la piel.
El objetivo principal de esta tecnología es reactivar la cicatrización natural y favorecer la regeneración del tejido propio. En la primera experiencia clínica, un paciente con quemaduras recuperó el 95% de la elasticidad de la piel tratada, frente al 75% obtenido con piel artificial.
Entre los principales beneficios del método se destacan:
- Menor riesgo: al utilizar exclusivamente tejido del paciente, se elimina el rechazo inmunológico y la contaminación biológica.
- Mejor resultado estético: la cicatrización es más estable y visualmente más natural que la obtenida con sustitutos sintéticos.
- Procedimiento mínimamente invasivo: la toma de la muestra es ambulatoria y se realiza con anestesia local.
- Menor costo: la producción de piel autóloga reduce de manera significativa los costos frente a los sustitutos dérmicos comerciales.
Este desarrollo abre una nueva alternativa terapéutica para el tratamiento de heridas complejas y consolida a la bioingeniería de tejidos como un área en expansión dentro del sistema de salud argentino.

