El gobierno de Estados Unidos formalizó un contrato por más de 33 millones de dólares para capacitar a pilotos argentinos en los aviones de combate F-16 adquiridos a Dinamarca. El acuerdo fue adjudicado a la empresa Top Aces Corp., con sede en Arizona, y contempla la formación de instructores que liderarán la transición hacia el nuevo sistema de armas.
La información fue difundida por el Departamento de Defensa estadounidense, que detalló que el programa permitirá a los pilotos argentinos alcanzar capacidad operativa autónoma fuera del territorio continental norteamericano. El entrenamiento se enmarca en el sistema de Ventas Militares Extranjeras y forma parte del proceso de incorporación de las 24 unidades F-16 compradas por Argentina en 2024.
Del monto total acordado, 22 millones de dólares serán abonados durante este año, mientras que el resto se completará en etapas posteriores. Según la documentación oficial, el trabajo se desarrollará en territorio argentino y se extenderá hasta el 30 de junio de 2029.
En los próximos días, instructores de Top Aces arribarán al Área de Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, donde comenzará el proceso de capacitación técnica y operativa. El objetivo es preparar a un grupo de pilotos instructores que luego estarán a cargo de la formación del resto del personal que operará la nueva flota.
La adquisición de los 24 cazas supersónicos fue firmada en abril de 2024 por el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, durante una visita oficial a Dinamarca. La operación se concretó en el marco del recambio que lleva adelante ese país europeo, que está incorporando los F-35 Lightning II para reemplazar progresivamente sus F-16.
Antes de la venta, el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, explicó que la decisión de desprenderse de parte de la flota fue coordinada con Washington, ya que se trata de aeronaves de fabricación estadounidense. La autorización final para la transferencia fue otorgada por Estados Unidos.
El acuerdo incluyó además mejoras tecnológicas, entre ellas actualizaciones en sistemas de guerra electrónica, software, herramientas de planificación y equipamiento de apoyo en tierra, a cargo de la firma Terma Global.
Durante el anuncio inicial de la compra, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni había adelantado que llegaría al país un simulador para entrenar a los pilotos durante un año antes de la recepción de los aviones. Ese período de preparación es considerado clave para operar una aeronave diseñada en la década de 1970, aunque reconocida por su desempeño y agilidad en combate.
El proceso de adquisición no estuvo exento de controversias. En los últimos meses surgieron cuestionamientos internos en las Fuerzas Armadas por supuestas limitaciones en los radares vinculadas a la vigilancia del Atlántico Sur. Desde el Gobierno, sin embargo, sostuvieron que se trata de la inversión más relevante en materia de equipamiento militar de los últimos cincuenta años.
