En este contexto, la directora del INTA La Rioja, Ana Córdoba, mantuvo una reunión con el ministro de Tierras y Hábitat de la provincia, Ariel Puy Soria, junto a otros funcionarios y representantes institucionales, para analizar la situación del establecimiento y evaluar posibles acciones para garantizar su continuidad como campo experimental.
«El campo El Cerrillo se encuentra en riesgo porque hay intenciones del Gobierno Nacional de venderlo», afirmó Córdoba, quien fue contundente al rechazar el argumento oficial de que se trata de tierras improductivas. «Nuestro Consejo del INTA entiende que los campos son necesarios y están en funcionamiento, no son tierras en desuso. En los campos se cumplen funciones y se hacen experimentos», subrayó.
“El INTA, tanto a nivel nacional como local, desarrolla sus ensayos de experimentación e investigación en campos experimentales. Son nuestro laboratorio a cielo abierto para desarrollar las diferentes tareas”, explicó.
- Laboratorio a cielo abierto
La funcionaria remarcó que contar con campos propios es fundamental para sostener investigaciones a largo plazo. “La relevancia del campo es que son propiedades del INTA, es decir del Estado, y no deben depender de los vaivenes de decisiones de un productor privado que, de acuerdo a conveniencias económicas o circunstancias coyunturales, puede cambiar su rubro”, señaló.
Según detalló, estos predios permiten realizar estudios en condiciones controladas y repetir los ensayos en el tiempo, lo que otorga solidez a los resultados. “En nuestro campo podemos tener un manejo controlado, durabilidad y repeticiones de los ensayos. Eso le brinda sustento y validación a los resultados y seguridad al productor, porque cuenta con respaldo científico”, indicó.
El campo Los Cerrillos posee además características ambientales que lo convierten en un espacio clave para la investigación regional. Su extensión permite trabajar con una amplia heterogeneidad de ambientes, que abarcan no solo zonas del llano riojano sino también áreas representativas del Chaco árido.
“Lo que investigamos en este campo es extrapolable al menos a cinco provincias del país”, explicó Córdoba. Incluso señaló que allí se desarrollan ensayos que forman parte de redes internacionales de investigación en las que participan universidades de Estados Unidos y Uruguay.
Entre las líneas de trabajo que se llevan adelante se encuentra la conservación de ganado criollo argentino. En el establecimiento funciona una reserva genética destinada a preservar esta raza y realizar cruzamientos con otras especies para obtener animales más resistentes a las condiciones de aridez de la región y con buen valor comercial.
- Defensa del campo
Sin embargo, Córdoba advirtió que desde el Gobierno nacional existiría una mirada diferente sobre el uso de estas tierras. “El Gobierno piensa que es solo un campo grande y que podemos trabajar con una pequeña parte. Me parece que hay un desconocimiento de la región y de lo técnico”, sostuvo.
Ante esta situación, desde el INTA consultaron al Gobierno provincial sobre la situación legal del predio. Según explicó la directora, el campo fue donado por la provincia de La Rioja al Estado nacional en 1975 mediante una ley de expropiación, con el objetivo específico de que funcione como campo experimental.
“Si cambia ese destino, el campo debería volver a la provincia porque debe cumplir la función para la que fue cedido”, afirmó.

