A cinco meses del inicio del Mundial 2026, Alemania abrió un debate que excede largamente el plano deportivo: la posibilidad de no participar del torneo como forma de presión política frente al conflicto diplomático entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia.
La controversia se desató luego de declaraciones de Jürgen Hardt, diputado de la Unión Democrática Cristiana (CDU), quien sugirió que un eventual boicot alemán podría ser utilizado como herramienta extrema si el presidente estadounidense, Donald Trump, avanza con su amenaza de anexar Groenlandia y de imponer aranceles a los países europeos que se opongan a ese plan.
«Cancelar el torneo solo se consideraría como último recurso para que el presidente Trump recapacite sobre la cuestión de Groenlandia», afirmó Hardt en una entrevista con el diario Bild. Sus dichos no implican una decisión formal, pero sí introducen al Mundial en una disputa geopolítica de alto voltaje.
Desde el gobierno alemán buscaron tomar distancia. La secretaria de Estado de Deportes, Christiane Schenderlein, subrayó que cualquier evaluación sobre la participación en el Mundial corresponde exclusivamente a las federaciones deportivas. «Esta evaluación corresponde a la DFB y a la FIFA. El Gobierno federal acatará», sostuvo. Y agregó: «El gobierno federal respeta la autonomía del deporte. Las decisiones relativas a la participación en grandes eventos deportivos o a su boicot no competen al mundo político».
Pese a los intentos de moderación, el debate encontró eco en la opinión pública. Según una encuesta del instituto Insa para Bild, realizada sobre mil personas, el 47% de los alemanes apoyaría un boicot al Mundial 2026 en caso de que Estados Unidos avance efectivamente con la anexión de Groenlandia.
El trasfondo del conflicto añade incomodidad a un torneo que ya está atravesado por tensiones políticas y logísticas. El Mundial 2026 será el primero con 48 selecciones y se disputará en tres países, Estados Unidos, México y Canadá, con una organización sin precedentes y una fuerte centralidad estadounidense.
En lo estrictamente deportivo, Alemania integra el Grupo E junto a Ecuador, Curazao y Costa de Marfil. Debutará el 14 de junio ante Curazao, jugará el 20 frente a Costa de Marfil y cerrará la fase de grupos el 25 ante Ecuador. El seleccionado alemán participa de manera ininterrumpida en la Copa del Mundo desde 1950 y acumula cuatro títulos, el último en 2014, cuando venció a la Argentina en la final.
Por ahora, no hay ninguna decisión concreta. Pero el solo hecho de que una potencia histórica del fútbol mundial ponga en discusión su presencia expone hasta qué punto el Mundial 2026 corre el riesgo de convertirse en un escenario más de las disputas políticas globales, incluso antes de que empiece a rodar la pelota.

