La posibilidad de que los países de la Unión Europea apliquen salvaguardas comerciales para proteger a sus productores agropecuarios encendió señales de alerta en la agroindustria argentina, que observa con preocupación la letra chica del acuerdo entre el Mercosur y la UE, celebrado por el Gobierno Nacional como un logro estratégico.
Las advertencias surgieron luego de que la Comisión Europea resolviera avanzar con estos mecanismos de defensa comercial, en respuesta a la presión de sectores del agro y de gobiernos como el de Italia, que exigieron su inclusión como condición para avanzar en la ratificación del tratado.
Se trata de instrumentos claramente proteccionistas, que contrastan con el discurso liberal que el presidente Javier Milei promueve puertas adentro, pero que en la práctica podrían vaciar de contenido un acuerdo que promete apertura comercial para los países del Mercosur.
Antes de su entrada en vigencia, estas salvaguardas deberán ser discutidas en el Consejo y el Parlamento Europeo, aunque el hecho de que hayan sido impulsadas de manera unilateral por Bruselas ya genera inquietud entre los exportadores argentinos.
Según un informe difundido este martes por entidades que nuclean a los mercados locales, serían al menos 24 productos agropecuarios y agroindustriales los que quedarían bajo el paraguas de estos mecanismos, muchos de ellos clave para la balanza comercial argentina.
La lista incluye carnes bovinas y porcinas en distintas presentaciones, carne aviar, lácteos como leche en polvo y quesos, maíz, sorgo, arroz, azúcar, huevos, miel, etanol, biodiésel, ajo y cítricos como limones, naranjas y mandarinas, entre otros.
Las salvaguardas podrían activarse cuando la UE considere que un aumento de importaciones daña o amenaza a sus sectores productivos. Los parámetros preliminares contemplan un incremento superior al 5% en el volumen importado respecto del promedio de los últimos tres años, o una caída del 5% en los precios internos europeos atribuible a exportaciones del Mercosur.
Desde el sector exportador advierten que estos criterios dejan un amplio margen de discrecionalidad política, que podría ser utilizado por los gobiernos europeos para contener las protestas internas de sus productores, aún a costa de incumplir el espíritu del acuerdo.
«Es una situación bastante preocupante, porque esto lo establece la Unión Europea de manera unilateral», señaló Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC).
«La razón de ser de un acuerdo es la creación de comercio, pero lo podés matar con las salvaguardias. Si se aplican de forma irrestricta e imprudente, se convierten en un riesgo enorme para el flujo comercial», advirtió.
Idígoras remarcó además que el impacto real de las exportaciones del Mercosur sobre el mercado europeo es mínimo. «Estos productos representan apenas el 1% del consumo aparente de Europa. No hay un riesgo económico real: es política pura», concluyó.
