Por Lic. Mauricio Guerrero
Un informe de Ad Hoc revela un cambio de tendencia en redes: por primera vez, la conversación digital se vuelve mayoritariamente negativa para el Gobierno. Con Manuel Adorni y Karina Milei como principales vectores de desgaste, el oficialismo enfrenta un fenómeno más profundo: la pérdida de coherencia entre discurso y práctica.
Durante meses, el oficialismo construyó una ventaja clara: podía tener tensiones en la calle o en la economía, pero dominaba el terreno digital. Las redes eran territorio propio, un amplificador del relato. Hoy, ese escenario empieza a mostrar grietas.
El gobierno de Javier Milei enfrenta un cambio de clima que ya no es solo perceptivo. El último informe de la consultora Ad Hoc lo cuantifica con precisión: por primera vez en la gestión, la conversación digital se inclina en contra. El monitoreo marca un 52% de menciones negativas frente a un 39% de positivas, cuando semanas atrás el oficialismo alcanzaba picos cercanos al 68,8% de respaldo tras la apertura de sesiones.
El informe no solo mide volumen, mide comportamiento. Detecta un cambio en la dinámica del usuario: lo que antes era amplificación, ahora es auditoría. Las redes dejaron de ser refugio para convertirse en un espacio de escrutinio constante.
El deterioro no aparece de la nada. Según el análisis, hay factores concretos que estructuran la conversación:
Por un lado, la persistencia del caso que involucra a Manuel Adorni. A diferencia de otras crisis que se diluyen rápido, este tema mostró una “resiliencia negativa” inusual: no se apaga, se recicla. No solo genera volumen, sino que resiste los intentos de cierre narrativo.
Por otro, emerge un dato políticamente sensible: Karina Milei aparece por primera vez entre los principales vectores de negatividad asociados al Presidente. Es un punto delicado, porque amplía el foco del desgaste.
A esto se suma el ruido generado por el caso vinculado a la criptomoneda $LIBRA, que según el informe alcanzó niveles de conversación inéditos para un escándalo en esta gestión.
Ahora bien, el dato clave es que este clima empieza a cruzarse con la realidad. Distintos relevamientos muestran una imagen negativa del presidente en el rango del 53% al 59%, con caídas recientes en torno a los 5 puntos. Además, encuestas indican que más del 60% de la población percibe que estos episodios afectan la credibilidad del gobierno. Es decir: ya no es solo un fenómeno de redes.
Acá aparece la clave de fondo. Lo que muestran los datos no es solo una caída en la conversación, sino el límite de una estrategia.
El oficialismo construyó su identidad sobre la idea de superioridad moral frente a la “casta”. Ese activo fue potente para llegar al poder, pero tiene una condición: obliga a sostener coherencia. Cuando eso se resquebraja, el costo no es lineal, es exponencial.
Las redes (que antes amplificaban el discurso) ahora aplican esa misma vara para juzgarlo. Y ahí aparece el efecto boomerang: la narrativa que te impulsó empieza a jugar en contra.
La política argentina ya mostró cómo funciona este mecanismo. El quiebre en la imagen de Alberto Fernández tras la difusión de la foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez durante el aislamiento por COVID-19 no fue solo un escándalo más. Fue una ruptura simbólica: la distancia entre lo que se exigía y lo que se hacía.
No fue el único factor de caída, pero sí un punto de inflexión. Porque dañó la credibilidad, no solo la imagen.
Sería apresurado hablar de un derrumbe. El gobierno conserva un núcleo de apoyo firme y la economía sigue siendo el principal ordenador del humor social. Pero sí hay un cambio estructural: el oficialismo perdió la exclusividad del relato en el terreno donde mejor se movía.
Lo que viene es más exigente: sostener gestión y discurso bajo una lupa permanente. Porque cuando el algoritmo deja de sonreír, la política deja de ser relato cómodo y se convierte en prueba constante.
Y en ese escenario, la coherencia ya no es un valor agregado. Es una condición de supervivencia.
Fuente de datos: Informe «Conversación Digital – Abril 2026» de la Consultora Ad Hoc. Relevamiento sobre 7,3 millones de menciones en ecosistema digital argentino
