En una jornada que redefine el presente institucional del club de San Isidro, Acassuso dio el impacto más fuerte de los 32avos de final de la Copa Argentina.
El «Susso» se impuso con autoridad por 2-0 ante Newell’s Old Boys en el Estadio Nuevo Monumental, profundizando la crisis futbolística del conjunto rosarino y ratificando que su actualidad no es producto del azar.
El valor de la victoria reside no solo en el resultado, sino en el contexto: Acassuso atraviesa hoy el capítulo más glorioso de su centenaria historia al disputar, por primera vez, el torneo de la Primera Nacional. Lejos de sufrir la adaptación a la segunda división, el equipo ha trasladado esa inercia ganadora al certamen federal, eliminando a un campeón de Primera División con una solvencia táctica envidiable.
La apuesta del cuerpo técnico fue arriesgada pero efectiva. Con el foco puesto en mantener el protagonismo en el torneo doméstico, el «Susso» saltó al campo con una alineación compuesta mayoritariamente por futbolistas suplentes. Sin embargo, la estructura colectiva no se resintió ante los nombres de peso de la «Lepra».
La apertura del marcador llegó a través de Martin Schlotthauer, quien capitalizó las dudas de una defensa rojinegra estática. Con la ventaja a su favor, Acassuso manejó los tiempos y la desesperación del rival, sentenciando la historia gracias a la definición de Nahuel Petillo.
Lo que para muchos podría ser una sorpresa, para el mundo Acassuso es la confirmación de un proceso sólido. Su condición de debutante absoluto en la Primera Nacional parece haberle inyectado una dosis extra de competitividad. Hoy, esa diferencia de presupuesto y categoría que suele marcar la Copa Argentina quedó reducida a cenizas ante la disciplina estratégica del equipo bonaerense.
Con el boleto asegurado a los 16vos de final, el conjunto de San Isidro aguarda ahora por el vencedor de la llave entre Gimnasia y Esgrima La Plata y Camioneros.
Mientras Newell’s se retira de Rafaela sumergido en interrogantes y cuestionamientos, Acassuso sigue escribiendo las páginas más brillantes de su historia grande, demostrando que su llegada a los primeros planos del fútbol argentino es definitiva.
