La diputada provincial por la Unión Cívica Radical, Gabriela Rodríguez, presentó un proyecto para que la Provincia declare la emergencia vitivinícola en todo el territorio riojano. La iniciativa está en estado parlamentario y busca dar una respuesta al difícil contexto del sector productivo.
“La situación es grave, los productores abandonan las fincas. Hay que salvar al sector porque es una de nuestras principales actividades productivas”, argumentó la legisladora, que sostuvo que la vitivinicultura riojana afronta una crisis sin precedentes, causada principalmente por la fuerte caída en las ventas, el aumento constante de las tarifas y una baja sostenida de la rentabilidad.
“La situación de la vitivinicultura es grave, crítica. Es una crisis que afecta a una de las principales actividades productivas que tiene la provincia. Es un problema que afecta a todo el Valle del Bermejo y al Valle de Antinaco-Los Colorados principalmente”, dijo Rodríguez en Riojavirtual Radio.
La diputada explicó que el objetivo del proyecto es que el Gobierno implemente “herramientas para salvar la actividad”. “Este proyecto pide que se declare la emergencia vitivinícola en toda la provincia, busca tener las herramientas formales para salvar a la actividad. Esta es una cadena que tiene muchos eslabones y es una actividad que genera mucho trabajo de manera directa e indirecta”, señaló.
La legisladora advirtió que la crisis ya se traduce en el abandono de fincas “Hay muchos productores que no están levantando la cosecha, muchos otros tampoco están haciendo las labores de invierno como la poda. Esto afecta a todos los actores del sector, a productores, industriales, trabajadores de las fincas, sindicatos. Incluso afecta al turismo porque en la provincia tenemos el enoturismo”.
Despidos y cierres de fincas
Según datos del Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA), hasta el momento se registraron 52 despidos efectivos en los últimos meses en la provincia. Los casos se concentran en establecimientos de Anguinán y Tilimuqui, mientras que también comenzaron a finalizarse contratos de trabajadores tercerizados y de cooperativas vinculadas a bodegas locales.
César Taquía, titular del gremio, explicó que la principal causa de la crisis es el alto costo de la energía eléctrica, indispensable para el funcionamiento de las perforaciones que permiten el riego de los viñedos. Según indicó, el incremento en las tarifas, sumado al bajo precio de la uva y del vino, hizo que muchos productores no puedan sostener la actividad. El dirigente agregó que durante la última vendimia quedó uva sin cosechar por falta de rentabilidad y que actualmente hay fincas que no pueden afrontar los costos de la poda, tarea clave para garantizar la producción de las próximas temporadas.
La situación a nivel nacional
El reclamo riojano se da en medio de una crisis que golpea a toda la vitivinicultura argentina. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo per cápita de vino cayó a 15,7 litros anuales en 2025, el nivel más bajo del que se tiene registro, mientras que las exportaciones retrocedieron a mínimos de veinte años, en torno a los USD 660 millones. El stock acumulado en bodegas se ubica entre 8 y 15 meses, lo que presiona los precios a la baja, y varias empresas reconocidas del sector atravesaron dificultades financieras, con cheques rechazados y concursos preventivos.
Según un informe de Coninagro, el productor vitivinícola llegó a quedarse con apenas el 13% del precio de góndola en mayo de 2026, frente a un promedio histórico del 24%, y desde 2016 desaparecieron cerca de 3.760 viñedos en todo el país, la mayoría explotaciones de menos de cinco hectáreas. El panorama muestra que la crisis que atraviesa la provincia no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia que afecta a la cadena vitivinícola en todo el territorio argentino.