El investigador del INTA Esteban Miguel explicó qué es este fenómeno climático y sostuvo que se encuentra en análisis las posibilidades sobre un aumento de las lluvias en La Rioja. Señaló que los próximos meses serán clave para monitorear posibles precipitaciones intensas, crecidas y también una eventual mayor recarga de los acuíferos.
El fenómeno de El Niño vuelve a poner bajo análisis el comportamiento de las precipitaciones en distintas regiones del país. En La Rioja, sin embargo, todavía no es posible afirmar que el evento vaya a traducirse necesariamente en un aumento de las lluvias. Así lo explicó Esteban Miguel, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Chilecito, quien remarcó que los modelos disponibles presentan diferentes escenarios para la provincia.
«El fenómeno El Niño básicamente se produce cada determinada cantidad de años. Nosotros tuvimos un último período de El Niño en el período 2015-2016», señaló.
Según detalló, ese aumento de temperatura «Genera que haya una mayor disponibilidad de humedad en las corrientes atmosféricas», lo que a su vez produce cambios en las precipitaciones y en su distribución, «que muchas veces sale por fuera de lo que son las normalidades de los ciclos hidrológicos».
El investigador indicó que, a nivel nacional, el impacto ya se observa principalmente en el noreste argentino y en sectores de la provincia de Buenos Aires, donde se registraron incrementos importantes de las precipitaciones. Para La Rioja, en cambio, el panorama es menos definido.
- El Niño en La Rioja
Con respecto al panorama provincial, Miguel aclaró que “Es difícil” realizar una previsión con tanta anticipación. “Dependiendo de los modelos que uno tome, estos modelos de dinámica en la atmósfera, algunos dan que podemos tener precipitaciones importantes. Y otros modelos plantean que quizás no tengamos modificaciones», explicó el profesional.
El investigador atribuyó esta particularidad a la geografía riojana «Nosotros estamos en La Rioja con unas barreras orográficas importantes, las sierras del Velasco, las sierras de Famatina y la parte de cordillera, lo cual ya provoca que muchas veces cuando llegan las nubes a esta zona, las descargas se produjeron antes». Por eso, agregó, la provincia no siempre registra precipitaciones tan intensas como otras zonas del país.
- Prevención
Miguel remarcó que, más allá de si se trata de un año Niño o no, lo determinante es la intensidad de las lluvias. «Si nosotros tenemos una precipitación intensa (…) se pueden generar situaciones indeseadas, importantes crecidas de caudales en los ríos y llevar a que podamos tener algún efecto en la infraestructura y, si tenemos una crecida extraordinaria en un lugar donde antes era río y ahora tenemos casas, podemos poner en riesgo las vidas humanas», advirtió.
En ese sentido, subrayó el rol del radar meteorológico instalado en Patquía y de las alertas tempranas del Servicio Meteorológico Nacional “Nos permitiría identificar más claramente cuándo tenemos una tormenta importante». También señaló como un problema de fondo la falta de planificación urbana en zonas de riesgo hídrico.
“Eso no es algo que podamos predecir ahora”, sostuvo Miguel al referirse a la posibilidad de que durante el próximo verano se produzcan precipitaciones extraordinarias. Según explicó, será necesario observar la evolución de las condiciones meteorológicas y realizar un seguimiento cotidiano.
- Los antecedentes de El Niño en La Rioja
De acuerdo a datos del INTA brindados por el investigador, los registros históricos muestran que El Niño no tiene siempre el mismo comportamiento en materia de precipitaciones. Miguel mencionó como años con este fenómeno a 1925-1926, 1957-1958, 1991-1992, 1997-1998 y 2015-2016.
En el caso de Chilecito, los registros permiten observar importantes diferencias entre determinados años. Durante 2015 se registraron aproximadamente 299 milímetros de precipitación, cerca de un 80% por encima del promedio anual. En 2016, también considerado año Niño, las precipitaciones fueron alrededor de un 32% superiores al valor medio.
Sin embargo, el investigador aclaró que estos datos corresponden a acumulados anuales y no permiten determinar si las lluvias se produjeron de manera distribuida o concentradas en eventos extremos.
De hecho, también existen antecedentes de años Niño con precipitaciones inferiores a lo normal. En 1925, por ejemplo, se registraron alrededor de 109 milímetros frente a un valor medio de aproximadamente 165 milímetros, lo que representa una disminución cercana al 34%.
Por eso, Miguel insistió en que la presencia de El Niño no permite establecer por sí sola cuánto lloverá en La Rioja ni, mucho menos, anticipar la ocurrencia de una tormenta extrema.
- Posibilidades ante la sequia
El escenario también podría presentar posible aspecto favorable para la provincia. Miguel explicó que, si se producen precipitaciones superiores a los valores normales pero sin una intensidad capaz de generar grandes escurrimientos, el mayor aporte de agua puede favorecer la recarga de los acuíferos.
La importancia de este fenómeno radica en que el agua subterránea constituye una de las principales fuentes de abastecimiento de La Rioja. Según explicó el investigador, distintos estudios muestran que desde hace años se extrae más agua subterránea de la que ingresa al sistema.
En ese contexto, períodos con mayores precipitaciones pueden contribuir a reducir parcialmente ese desequilibrio y favorecer la recuperación de algunos acuíferos, aunque el especialista advirtió que el impacto no sería uniforme y dependerá de las condiciones de cada zona y del nivel de extracción.
Así, el comportamiento de El Niño durante los próximos meses tendrá que ser seguido con atención. Para La Rioja, la clave no pasa solamente por saber si lloverá más o menos, sino por determinar dónde, cuándo y con qué intensidad se producirán las precipitaciones.
