Según datos oficiales del INDEC correspondientes a junio de 2026, las fábricas textiles del país utilizan apenas cuatro de cada diez máquinas disponibles. La caída interanual fue de 3,8 puntos y acumula un desplome de 12,5 puntos respecto a noviembre de 2023. La situación impacta de lleno en la provincia, donde el rubro concentra casi la mitad del empleo del Parque Industrial.
La actividad textil en la Argentina continúa profundizando su tendencia negativa. De acuerdo con el informe mensual publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria, en junio de 2026 el sector textil operó a un 46,6% de su capacidad productiva, lo que refleja una contracción de 3,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior (50,4%).
El deterioro resulta aún más severo al contrastarlo con los niveles previos al cambio de ciclo económico: la cifra actual se ubica 12,5 puntos por debajo del 59,1% registrado en noviembre de 2023. En términos concretos, la industria pasó de operar seis de cada diez máquinas disponibles a utilizar únicamente cuatro de cada diez al cierre del primer semestre.
Especialistas e informes del sector vinculan este retroceso a la contracción del consumo masivo y la consecuente baja en la venta de indumentaria a nivel nacional, sumado al impacto de la apertura de importaciones de productos terminados y la proliferación de plataformas de comercio electrónico de indumentaria del exterior. A pesar de ser uno de los rubros con menor incremento relativo de precios en el último período, la fuerte caída del poder adquisitivo y el desplome de las ventas locales continúan frenando el ritmo de fabricación.
La coyuntura nacional adquiere una dimensión crítica en La Rioja debido a la fuerte incidencia que posee la manufactura textil dentro de la matriz productiva provincial. Actualmente, el sector textil concentra casi el 50% de los puestos de trabajo registrados en el Parque Industrial de La Rioja, lo que vuelve a la provincia especialmente vulnerable frente a reducciones de turnos, suspensiones o despidos derivados de la menor operatividad de las plantas fabriciles.
