El historiador Roberto Rojo reflexionó sobre la figura de Monseñor Enrique Angelelli, a pocos días de un nuevo aniversario de su asesinato. Destacó su compromiso con los sectores más vulnerables.
A pocos días de un nuevo aniversario del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli, el historiador Roberto Rojo analizó la vigencia de su figura y aseguró que su principal legado fue «la coherencia entre lo que decía y lo que hacía», una característica que, a su entender, continúa siendo un ejemplo para la sociedad.
Rojo sostuvo que Angelelli dedicó su vida a trabajar junto a los sectores más vulnerables de La Rioja, promoviendo valores como la solidaridad, el compromiso social y la organización comunitaria. En ese sentido, remarcó que su accionar no respondía a intereses políticos, sino a una profunda convicción cristiana basada en el Evangelio y en la defensa de la dignidad de las personas.
El historiador recordó que una de las principales preocupaciones del obispo fue combatir la usura, una práctica que afectaba especialmente a las familias más humildes. Explicó que impulsó la conformación de comisiones para denunciar esa problemática y acompañó distintas iniciativas destinadas a fortalecer las cooperativas y el trabajo comunitario. También señaló que Angelelli denunciaba la falta de empleo, las dificultades para acceder a la tierra y las condiciones de pobreza que atravesaban numerosas comunidades riojanas.
Rojo destacó además que el obispo eligió vivir cerca de los barrios más humildes y recorrer permanentemente el interior provincial, acompañando a campesinos, trabajadores y jóvenes. «Puso la vara muy alta en cuanto al compromiso personal y religioso. Vivía de acuerdo con lo que predicaba y eso le dio una enorme autoridad moral», afirmó.
Durante la entrevista también recordó la influencia que Angelelli tuvo sobre Jorge Mario Bergoglio, quien años después llegaría al pontificado. Según explicó, ambos compartían una mirada pastoral centrada en los más necesitados y en una Iglesia cercana al pueblo. Esa experiencia convirtió a La Rioja en un punto de referencia para numerosos sacerdotes y religiosos que llegaron desde distintos lugares del mundo para conocer el trabajo pastoral que allí se desarrollaba.
Finalmente, Rojo consideró que, aunque hoy su figura no siempre ocupa el lugar que merece en el debate público, los valores que promovió mantienen plena vigencia. «Angelelli eligió quedarse junto a su pueblo aun cuando sabía el riesgo que corría. Esa decisión resume su vida y explica por qué sigue siendo una figura trascendental para La Rioja, para la Iglesia y para la historia argentina», concluyó.
