La Casa Rosada negó que vaya a ofrecer disculpas al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y aseguró que el conflicto responde a «diferencias ideológicas». También descartó que la tensión afecte la relación diplomática y comercial entre ambos países.
El Gobierno nacional descartó este martes la posibilidad de que el presidente Javier Milei ofrezca disculpas a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tras insultos que formuló durante una actividad política en San Pablo junto al senador Flávio Bolsonaro.
Las declaraciones del mandatario argentino generaron una fuerte reacción del Gobierno brasileño, que presentó una protesta formal a través de su Cancillería y convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, profundizando la tensión diplomática entre ambos países.
Pese a ese escenario, el vocero presidencial, Adrián Ravier, negó que el Ejecutivo evalúe una rectificación. «Son diferencias ideológicas, son diferencias políticas», sostuvo al ser consultado sobre el conflicto, y aseguró que no existen gestiones diplomáticas en marcha para recomponer el vínculo bilateral.
Ravier también relativizó el episodio al afirmar que «ha habido siempre insultos de ambos lados» y remarcó que las diferencias responden a la relación política entre ambos mandatarios. En ese sentido, justificó la presencia de Milei en el acto junto a Flávio Bolsonaro al señalar que la familia Bolsonaro mantiene afinidad ideológica con el Presidente argentino.
El portavoz insistió en que la disputa no debería trasladarse al plano institucional. «La Argentina no ha llevado nunca estas diferencias al plano diplomático y va a seguir en este rumbo», expresó.
Además, sostuvo que el Gobierno espera que el conflicto no tenga consecuencias sobre el intercambio económico entre ambos países. «No es la idea que esto afecte las relaciones comerciales», concluyó.
La postura oficial ratifica la decisión de la Casa Rosada de mantener su posición frente a Brasil, pese al creciente malestar diplomático generado por los dichos de Milei contra Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
