Tras un domingo crítico marcado por intensas ráfagas de viento y elevadas temperaturas, las mejores condiciones climáticas registradas durante las últimas horas y el masivo despliegue de refuerzos interinstitucionales permitieron frenar el avance directo de las llamas hacia las localidades de Guanchín y Florentina. Las estimaciones preliminares indican que el fuego ha consumido más de 90 hectáreas.
En diálogo exclusivo con la Agencia de Noticias La Rioja, Felipe Palacios -Bombero del Curtel de Chilecito-, integrante del cuerpo de bomberos a cargo de las operaciones en el terreno, brindó detalles sobre el estado del siniestro, la estrategia de ataque y las acciones para resguardar a las comunidades locales.
Condiciones meteorológicas y articulación del operativo
«En este momento el incendio, por suerte, está mucho más controlado dadas las condiciones climáticas, a diferencia de ayer que teníamos ráfagas de viento muy fuertes», explicó el referente bomberil. La disminución en la velocidad del viento no solo facilitó las maniobras terrestres, sino que posibilitó un abordaje sectorizado más eficaz.
Para hacer frente a la emergencia, se conformó una fuerza operativa que articula el trabajo del cuartel de Nonogasta con dotaciones de refuerzo enviadas desde La Rioja Capital, Chamical y Chepes.

«Tenemos muchísimo más personal trabajando porque ahora contamos con el apoyo de otros cuarteles (…). Como ya tenemos más personal y tenemos vistos cuáles son los sectores más afectados por las llamas, nos hemos podido organizar muchísimo mejor para atacarlos», destacó Felipe.
Resguardo de viviendas y el rol determinante de los baqueanos
La prioridad absoluta fijada por las autoridades operativas fue la protección de las zonas habitadas y los puestos rurales. Las llamas amenazaron con avanzar hacia las poblaciones de Guanchín y Florentina, pero el rápido accionar evitó daños en infraestructura.
Hasta el momento no se registran viviendas, puestos criollos ni personas damnificadas. «Anoche y durante todo el día se quedaron haciendo guardias mínimas con ataque rápido para evitar que el fuego avanzara hacia las casas, que es lo que nosotros priorizamos en este momento», remarcó.
En esta tarea fue fundamental la colaboración de la población local. Baqueanos de la zona se sumaron espontáneamente en la primera línea de combate utilizando técnicas tradicionales con trapos y cueros húmedos para apagar focos en terrenos de difícil acceso vehicular, aportando un valioso conocimiento de la geografía del cerro.
Origen de las llamas bajo investigación
Respecto a las causas que desencadenaron el siniestro, la hipótesis principal apunta a una imprudencia humana agravada por las severas condiciones meteorológicas del día domingo, aunque las pericias oficiales continúan su curso.
«Todavía está en investigación. Puede tratarse de algún foco, alguna llamarada o alguna brasa usada para un asado o una fogata que se haya salido de control. Las condiciones climáticas del domingo eran propicias para que cualquier chispa generara un incendio de esta magnitud. Sin embargo, no hay nada confirmado», aclaró el vocero.
Monitoreo satelital y trabajo a futuro
Si bien el incendio se encuentra frenado en sus frentes principales, las autoridades estiman que las tareas de extinción y enfriamiento demandarán al menos uno o dos días más de trabajo continuo.
A través de un sistema de monitoreo satelital, los equipos técnicos registran la presencia de múltiples focos ígneos dispersos en la alta montaña. Debido al riesgo latente de reinicio por las altas temperaturas en el suelo, los bomberos continúan con las labores de corte de avance. Hasta la fecha, la superficie consumida supera holgadamente las 90 hectáreas.

