Lautaro, de nueve años, recibió un riñón de su padre en una intervención simultánea entre los hospitales Niños Dr. Ricardo Gutiérrez y Dr. Cosme Argerich. El órgano recorrió siete kilómetros en 12 minutos, custodiado por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. El procedimiento involucró a más de 30 profesionales y fue posible luego de que el Hospital Gutiérrez obtuviera la autorización para realizar trasplantes renales pediátricos.
La operación se llevó adelante el mes pasado de manera simultánea. Mientras Emiliano, el padre de Lautaro, era sometido a la ablación del órgano en el Hospital Argerich, ubicado en La Boca, su hijo comenzaba el proceso de sedación en el Hospital Gutiérrez, en Recoleta.
Una vez extraído, el riñón debió recorrer los aproximadamente siete kilómetros que separan a ambos establecimientos. El traslado se realizó en apenas 12 minutos y contó con un cordón policial desplegado por la Policía de la Ciudad para garantizar que el órgano llegara rápidamente al quirófano donde aguardaba el paciente.
La intervención se extendió durante más de tres horas y demandó el trabajo coordinado de los equipos de los dos hospitales, el Instituto de Trasplante de la Ciudad, el SAME y más de 30 profesionales, entre médicos, enfermeros, técnicos y ambulancieros.
Lautaro padecía una insuficiencia renal crónica que, durante varios meses, lo obligó a realizar diálisis dos veces por semana. El diagnóstico surgió a partir de estudios de laboratorio realizados en el marco del seguimiento médico por las otitis recurrentes que padecía desde su primer año de vida.
Ante la necesidad de un trasplante, su padre se ofreció como donante. “Cuando me enteré que podía ser el donante, no lo pensé demasiado”, relató Emiliano.
El Argerich llevó adelante los estudios necesarios para determinar la compatibilidad entre el órgano del padre y el organismo del niño. Una vez confirmada la compatibilidad, Emiliano fue sometido a la ablación y el riñón inició el traslado hacia el Gutiérrez para completar el procedimiento.
El tratamiento de Lautaro se desarrolló íntegramente dentro del sistema público porteño. Antes de llegar al Gutiérrez, donde era atendido desde mediados de 2025, había recibido atención en los hospitales Fernández y Durand.
El procedimiento constituye además el primer trasplante renal pediátrico realizado en el Hospital Gutiérrez desde que el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) aprobó ese servicio en febrero de este año.
Alicia Fayad, jefa de Nefrología del establecimiento, fue una de las profesionales que participaron del proceso. La intervención requirió la articulación de más de 30 trabajadores de la salud y de distintas áreas vinculadas al traslado y la atención del paciente.
El caso también puso a prueba la capacidad de coordinación de la red sanitaria porteña, ya que la ablación y el implante debían realizarse en establecimientos diferentes y con una ventana de tiempo limitada para el traslado del órgano.
Tras la intervención, comenzó para el niño un proceso de recuperación que continuará con controles médicos periódicos.
Después de recibir el alta, Emiliano pudo reencontrarse con su hijo. “Me da alegría y orgullo tener tanta gente que se haya preocupado”, expresó el padre.
El jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, destacó el trabajo conjunto entre las instituciones que participaron del procedimiento. “Los equipos del Hospital Gutiérrez y el Hospital Argerich, junto al SAME y el Instituto de Trasplante hicieron posible este logro histórico. Un enorme trabajo en equipo que nos llena de orgullo”, sostuvo.
