El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió retirar a su embajador en Buenos Aires luego de que el presidente Javier Milei calificara al mandatario brasileño de «ladrón, presidiario y basura socialista» durante un acto de apoyo a la candidatura de Flavio Bolsonaro. El episodio vuelve a tensar la relación bilateral entre Argentina y su principal socio regional.
El gobierno de Brasil resolvió este domingo llamar a consultas a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, en una fuerte respuesta diplomática a los insultos que el presidente Javier Milei lanzó contra Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político en San Pablo. La decisión, adoptada por el canciller Mauro Vieira, marca la escalada más grave entre ambos países en décadas y se completó con la citación del embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para que dé explicaciones ante Itamaraty.
El conflicto se desató después de que Milei participara el sábado de la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. Durante un discurso de unos 25 minutos, el mandatario argentino llamó a Lula «el zurdo», «el ladrón» y «el presidiario», y llegó a ironizar sobre un desperfecto técnico preguntando si «los micrófonos los mandó a tocar el ladrón». También acusó al presidente brasileño de haber intentado influir en las elecciones argentinas de 2023, y calificó al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes como «la basura calva» por impedirle visitar a Jair Bolsonaro, detenido.
Itamaraty confirmó en un comunicado que Bitelli «fue llamado a consultas en razón de las ofensas proferidas ayer por el presidente argentino», una medida reservada, en la jerga diplomática, para marcar «momentos graves» en un vínculo bilateral. Fuentes de la cancillería brasileña señalaron que ni la disputa por las represas de Itaipú y Corpus, en los años 70, había generado una crisis semejante.
La reacción institucional también llegó desde la Justicia y el oficialismo brasileño. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, respaldó a Moraes y calificó los dichos de Milei de «referencia irrespetuosa» contra un fallo dictado conforme a la ley brasileña. El titular del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, tildó de «inadmisible» que un jefe de Estado extranjero se dirija en esos términos a los poderes constituidos de otro país, mientras que el ministro José Guimarães cuestionó el modelo económico libertario y acusó al Gobierno argentino de sacrificar a trabajadores y jubilados.
Lejos de bajar el tono, Milei volvió a cargar contra Lula este domingo, en una entrevista radial en la Rural, lo llamó «ex presidiario» y acusó a Brasil de estar detrás de una campaña «anti-Argentina». El episodio se suma a otro cruce ocurrido en julio de 2024, aunque de menor intensidad, y confirma un patrón: en sus tres visitas a Brasil desde que asumió la Presidencia, Milei nunca buscó un contacto institucional con Lula.
