Las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei continúan impactando sobre la industria textil. Desde la Asociación Obrera Textil (FONIVA) advirtieron que, en los últimos dos años, La Rioja perdió ocho fábricas y casi 800 puestos de trabajo. Además, alertaron que gran parte del sector atraviesa una situación crítica y que muchas empresas se encuentran al borde del colapso.
La industria textil de La Rioja atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Así lo aseguró el secretario general de la Asociación Obrera Textil (FONIVA), Gustavo Castro, quien afirmó que en los últimos dos años cerraron ocho empresas dedicadas a la confección y que la pérdida de empleo ya alcanza a casi 800 trabajadores.
En diálogo con Radio La Red, el dirigente gremial calificó el escenario como «el peor en más de 40 años» y sostuvo que la situación actual supera incluso otras crisis que atravesó el sector. «Nunca habíamos visto un panorama de esta magnitud», expresó.
Actualmente, de las 19 empresas textiles que funcionaban en el Parque Industrial de La Rioja solo permanecen abiertas 11. Como consecuencia de los cierres y los procesos de ajuste, la cantidad de trabajadores se redujo a unos 750 empleados.
Castro explicó que muchas firmas históricas, que lograron superar la crisis de 2001 y el fin de la promoción industrial, hoy enfrentan serias dificultades para continuar produciendo.
Uno de los casos mencionados fue el de la empresa Chincal, radicada en la provincia desde comienzos de la década del 80. Según indicó, la firma debió reducir personal por la caída de las ventas de jeans y ropa de trabajo y actualmente fabrica insumos quirúrgicos para sostener la actividad y preservar parte de los puestos laborales.
El dirigente también describió la difícil realidad de otros rubros industriales. Señaló que una empresa fabricante de colchones llegó a vender apenas diez unidades durante el último mes y que muchas industrias intentan diversificar su producción para mantenerse en funcionamiento.
La crisis también impacta en el pago de salarios. De acuerdo con FONIVA, solo una de las once empresas que siguen operando abonó el aguinaldo en tiempo y forma. En el resto de los casos, el gremio negocia alternativas para que el Sueldo Anual Complementario pueda pagarse en cuotas o postergarse hasta agosto.
Castro sostuvo que la principal causa del deterioro es la fuerte retracción del consumo interno, sumada al incremento de las importaciones de productos textiles. Como ejemplo, señaló que ni siquiera el Mundial de Clubes logró impulsar la venta de camisetas deportivas, ya que gran parte de la indumentaria comercializada proviene del exterior.
«No es que no podamos fabricarla en el país. El problema es que hoy resulta mucho más barato importarla que producirla en Argentina», afirmó.
En ese sentido, cuestionó las condiciones de competencia entre la industria nacional y los productos importados. Explicó que las fábricas locales afrontan elevados costos laborales, impositivos y de producción, mientras que la mercadería importada ingresa a precios con los que resulta imposible competir.
«No pedimos cerrar las importaciones. Lo que reclamamos es igualdad de condiciones para competir», remarcó.
Finalmente, el secretario general de FONIVA reclamó medidas del Gobierno nacional para proteger la producción local, ya sea mediante una reducción de la carga impositiva o con herramientas que permitan equilibrar la competencia con los productos extranjeros.
Además, advirtió que grandes marcas dejaron de comprar a pequeñas y medianas fábricas riojanas para importar directamente la indumentaria desde otros países, una situación que, según sostuvo, profundizó el cierre de empresas y la pérdida de empleo.
«Detrás de cada gran marca hay decenas de pymes que quedaron sin producción y cientos de trabajadores que perdieron su fuente laboral. Si no se reactiva el consumo y no se protege la industria nacional, la situación seguirá empeorando», concluyó.
