Las pausas de hidratación obligatorias implementadas en el Mundial 2026 generaron un fuerte debate entre entrenadores, futbolistas y medios de comunicación. Aunque la FIFA sostiene que la medida busca proteger la salud de los jugadores frente a las altas temperaturas del verano boreal, varios protagonistas cuestionaron el impacto que tiene sobre el desarrollo del juego y señalaron que las interrupciones también favorecen la emisión de publicidad durante las transmisiones.
La nueva modalidad establece una pausa de tres minutos cada 22 minutos de juego en los 104 partidos del torneo. De esta manera, cada tiempo queda dividido en cuatro segmentos, permitiendo a los futbolistas hidratarse y a los cuerpos técnicos reorganizar aspectos tácticos. Sin embargo, durante esos intervalos muchas transmisiones televisivas interrumpen la cobertura para emitir anuncios comerciales.
Las críticas llegaron desde distintos seleccionados. El entrenador de la Selección argentina, Lionel Scaloni, afirmó que “se hace raro adaptarse” porque el encuentro queda “un poco cortado” y reconoció que todavía resulta difícil evaluar cómo impactará este cambio en la dinámica del torneo.
En la misma línea, el capitán de Países Bajos, Virgil Van Dijk, consideró que las pausas pueden ser útiles cuando las temperaturas son elevadas, pero sostuvo que deberían analizarse “caso por caso”. Además, remarcó que las interrupciones constantes “no son ideales” para quienes siguen los partidos por televisión.
Otro de los cuestionamientos provino del técnico de Uruguay, Marcelo Bielsa, quien sostuvo que dividir los encuentros en cuatro tramos modifica la esencia del deporte. “Jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol”, expresó, al tiempo que aseguró que el cambio “no le agrega nada y le quita mucho” al espectáculo.
La entrenadora de Estados Unidos, Emma Hayes, también criticó la medida al considerar que beneficia a los equipos que atraviesan un mal momento durante el partido. Según explicó, las interrupciones rompen el impulso del conjunto que domina el juego. Su colega Mauricio Pochettino fue aún más directo: “No me gusta”.
No obstante, algunos entrenadores respaldaron la decisión. El seleccionador de Brasil, Carlo Ancelotti, destacó que las pausas permiten corregir aspectos tácticos durante el desarrollo del encuentro y realizar ajustes que pueden resultar determinantes. Por su parte, el técnico de España, Luis de la Fuente, sostuvo que la prioridad debe ser el bienestar de los futbolistas y calificó la iniciativa como “una medida acertada”.
Frente a las críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la obligatoriedad de los “cooling breaks”. Argumentó que la exigencia física de un Mundial, con hasta ocho partidos en 39 días, justifica ofrecer un momento de recuperación para los jugadores. Además, explicó que establecer pausas en todos los encuentros evita diferencias entre equipos según las condiciones climáticas del estadio donde les toque jugar.
Infantino también rechazó que la decisión tenga un objetivo comercial. “La FIFA no gana absolutamente nada con esto. Todos los contratos ya estaban firmados antes, con lo que no es una cuestión económica; para nosotros es una cuestión puramente deportiva”, aseguró.
Sin embargo, el debate también alcanzó a las transmisiones televisivas. La periodista Ángela Lerena destacó que la cadena estadounidense Telemundo decidió no emitir publicidad durante las pausas de hidratación, permitiendo observar en vivo las indicaciones de los entrenadores y las conversaciones entre los futbolistas. En contraste, otras señales, como Fox, utilizan esos minutos para ir a la tanda comercial, una diferencia que, según explicó, llevó a muchos espectadores a elegir la transmisión de Telemundo incluso sin hablar español.
