La Cámara Federal de Casación Penal rechazó un recurso presentado por la defensa de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y confirmó que deberá continuar con el uso de la tobillera electrónica, además de mantener las restricciones sobre el régimen de visitas y el acceso a la terraza del edificio donde cumple prisión domiciliaria.
La decisión fue adoptada por mayoría por la Sala IV del máximo tribunal penal, integrada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña. Hornos y Barroetaveña votaron por rechazar el planteo de la defensa, mientras que Borinsky se pronunció en disidencia y propuso dejar sin efecto las tres medidas.
Los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy habían solicitado que se flexibilizaran las condiciones de detención al argumentar que Cristina Kirchner lleva más de un año cumpliendo la prisión domiciliaria sin registrar incumplimientos. También señalaron que el edificio cuenta con custodia permanente de la Policía Federal y sostuvieron que las restricciones impuestas exceden las habituales para este tipo de condenas.
La expresidenta cumple prisión domiciliaria desde el 17 de junio de 2025. Desde entonces permanece en su departamento y debe solicitar autorización judicial para recibir visitas que no integren un listado previamente aprobado, además de respetar horarios específicos para utilizar la terraza del edificio.
Las restricciones fueron endurecidas meses después, luego de que el Tribunal Oral Federal N.º 2 cuestionara una reunión realizada en el domicilio con dirigentes y colaboradores. Aunque los asistentes formaban parte de la nómina presentada por la defensa, el tribunal interpretó que la autorización no contemplaba un encuentro grupal y resolvió imponer nuevas limitaciones.
Actualmente, las visitas de terceros requieren autorización judicial previa y pueden ingresar hasta tres personas por encuentro, con un máximo de dos horas de duración y hasta dos reuniones semanales.
En su voto, Hornos sostuvo que las medidas no constituyen un castigo adicional, sino mecanismos de control propios de la ejecución de la pena. Además, afirmó que el monitoreo mediante tobillera electrónica cumple una función diferente a la custodia policial, ya que mientras esta última protege la integridad física de la expresidenta, el dispositivo permite controlar el efectivo cumplimiento de la prisión domiciliaria.
El magistrado también consideró razonables las limitaciones para el uso de la terraza al entender que garantizan el acceso diario a un espacio abierto sin afectar la convivencia con el resto de los vecinos del edificio.
En disidencia, Mariano Borinsky sostuvo que las restricciones resultan innecesarias y desproporcionadas. El juez remarcó que Cristina Kirchner no registró incumplimientos desde que comenzó a cumplir la prisión domiciliaria y recordó que permanece bajo custodia permanente de la Policía Federal.
Asimismo, consideró que exigir autorización judicial para cada visita afecta derechos vinculados a la intimidad y la vida privada, cuestionó la necesidad de mantener la tobillera electrónica y sostuvo que la limitación para utilizar la terraza carece de fundamentos concretos, especialmente al no haberse registrado conflictos con el consorcio ni incumplimientos de las reglas impuestas.
Con la resolución de la mayoría, la expresidenta continuará bajo las mismas condiciones de prisión domiciliaria mientras avanza la ejecución de su condena.
