La CGT comenzó a definir un nuevo esquema de medidas de fuerza contra las políticas del Gobierno. Tras una reunión, la conducción evalúa un «paro a la francesa» con protestas sectoriales durante varias semanas.
La Confederación General del Trabajo (CGT) evalúa reemplazar la huelga nacional por protestas por actividad, inspiradas en el modelo sindical francés de 2023, ante la imposibilidad de garantizar la adhesión de los colectiveros de la UTA.
La central obrera descartó por ahora la convocatoria a un nuevo paro general y comenzó a evaluar un esquema alternativo de protestas sectoriales escalonadas. La decisión se adoptó en un plenario entre la cúpula cegetista y las confederaciones que integran la central, convocado para analizar el deterioro del escenario laboral, productivo y social, y ordenar el debate interno encendido tras los cuestionamientos a la reglamentación de la reforma laboral y los límites de la estrategia judicial frente al Gobierno de Javier Milei.
Según pudo saber Gestión Sindical, la idea de otro paro general perdió fuerza fundamentalmente porque sería casi imposible contar con la adhesión de los colectiveros de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La conducción cegetista evaluó positivamente el encuentro, al lograr unificar criterios frente a conflictos que hasta el momento aparecían dispersos en distintos sectores.
El documento aprobado por la central plantea avanzar en un plan que combine «firmeza, creatividad y construcción colectiva», con el objetivo de sostener la presión sobre el oficialismo de manera prolongada sin recurrir en lo inmediato a una huelga nacional. Además, la CGT expresó su solidaridad con los trabajadores afectados por despidos, suspensiones y pérdida de derechos, y alertó sobre la caída del poder adquisitivo y la desaceleración de los sectores productivos.
El modelo francés
La iniciativa fue impulsada por dirigentes vinculados al transporte, entre ellos Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), y cuenta con el respaldo del ala independiente y los gordos. El planteo consiste en reemplazar los paros generales aislados por huelgas sectoriales coordinadas y sucesivas, capaces de sostener la presión durante varias semanas.
El modelo toma como referencia las protestas desarrolladas en Francia en 2023 contra la reforma previsional de Emmanuel Macron, donde distintos sectores estratégicos paralizaban actividades de manera alternada, reduciendo el riesgo económico individual para cada trabajador mientras prolongaban el impacto político y social.
Dentro de la CGT, algunos dirigentes ya bautizaron la propuesta como «semana social de protesta», aunque sin definición formal aún. La discusión continuará la próxima semana en el Consejo Directivo de la central obrera.
