La inflación de mayo se ubicó en 2,1%, el nivel más bajo de los últimos ocho meses, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Aunque los precios continúan mostrando una tendencia descendente, especialistas advierten que la baja se produce en un contexto de ajuste económico, caída de la actividad y pérdida del poder adquisitivo.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en mayo una suba de 2,1%, encadenando así dos meses consecutivos de desaceleración. Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año alcanzó el 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%.
De acuerdo con el informe del INDEC, los precios estacionales fueron los que más incidieron en el resultado mensual, con un incremento de 3,5%, impulsado principalmente por el aumento de las verduras. En tanto, los precios regulados avanzaron 2,4% debido a las subas en combustibles, electricidad y agua, mientras que la inflación núcleo se ubicó en 1,9%.
Entre los rubros con mayores aumentos se destacaron Comunicación (3,4%) y Educación (2,9%). Por el contrario, las menores variaciones se registraron en Prendas de vestir y calzado (0,3%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%).
Pese a la desaceleración observada en los índices, distintos análisis sostienen que la reducción de la inflación ocurre en un escenario marcado por el ajuste del gasto, el estancamiento económico y salarios que continúan sin recuperar plenamente el poder de compra.
En paralelo, el organismo informó que una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en mayo ingresos por $1.498.741 para no caer por debajo de la línea de pobreza. Asimismo, requirió $681.246 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y no ser considerada indigente. La Canasta Básica Total registró un incremento del 2% respecto de abril.
