Mauricio Macri utilizó su reciente visita a Mendoza para enviar un mensaje político de alto contenido estratégico, orientado a reposicionar al PRO como un actor con peso propio en el escenario nacional.
En una intervención breve pero cuidadosamente diseñada, el expresidente intentó trazar una línea divisoria entre el acompañamiento al rumbo económico de Javier Milei y la necesidad de mantener una identidad partidaria diferenciada, con la mirada puesta en el horizonte electoral de 2027.
Durante el encuentro regional Próximo Paso – Cuyo, desarrollado en Guaymallén, Macri centró su discurso en la sostenibilidad del proceso de transformación actual. El exmandatario sostuvo que el desafío principal radica en dotar al cambio de la fuerza suficiente para evitar que el populismo logre revertir los avances. Sin embargo, su alocución no fue solo de respaldo; incluyó advertencias directas sobre la dinámica interna del oficialismo nacional, señalando que las disputas internas consumen la energía necesaria para ejecutar las reformas estructurales que el país requiere.
La agenda en territorio mendocino combinó el relanzamiento del partido con una intensa actividad de diplomacia política. El líder del PRO dedicó gestos de confianza a figuras locales como el intendente Esteban Allasino, a quien calificó como un valor fundamental para el espacio, y mantuvo encuentros clave con referentes del radicalismo, incluyendo al intendente de la capital, Ulpiano Suarez, y al gobernador Alfredo Cornejo.
Estas reuniones privadas reflejan la intención de Macri de sostener los puentes con los aliados tradicionales de Juntos por el Cambio mientras redefine su rol frente al avance de La Libertad Avanza.
Finalmente, la estrategia de exposición controlada marcó el tono del cierre de la jornada. Al cancelar la conferencia de prensa prevista, Macri evitó profundizar en definiciones sensibles sobre su eventual candidatura o las tensiones personales con el Poder Ejecutivo.
De este modo, su paso por Mendoza se consolidó como una intervención más simbólica que operativa, dejando claro que el PRO busca actuar como un interlocutor relevante y un garante del cambio, advirtiendo que el éxito del proceso no puede depender exclusivamente de un solo liderazgo.
