Tras los cruces virtuales entre Santiago Caputo y el entorno de Martín Menem, Javier Milei intentó minimizar la polémica y evitar tomar partido.
Pasados casi cuatro días de que estallara públicamente la tensión entre el asesor presidencial, Santiago Caputo, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el presidente Javier Milei se vio obligado a romper el silencio. Sin embargo, fiel a su estilo ante los conflictos domésticos, el mandatario evitó tomar una posición clara y ensayó una defensa que buscó bajarle el precio a la confrontación en las redes sociales.
La polémica se encendió luego de que el asesor presidencial responsabilizara al entorno del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de administrar la cuenta anónima de X @PeriodistaRufus. Al ser consultado sobre el tema, Milei desvió el foco y argumentó: «Eso fue algo que le han plantado a Martín Menem, eso está prefabricado. Martín lo explicó dentro del gabinete y, si quiere, le paso el video que armó Oría, por ejemplo, que explica lo que le hicieron a Martín Menem».
Detrás de esta explicación, el jefe de Estado intentó tomar distancia y salir airoso sin herir susceptibilidades en ninguna de las tribus en pugna. No es un comportamiento nuevo; en sus dos años de gestión, Milei se ha esforzado de manera recurrente por ubicarse como el mediador de los equilibrios entre los sectores «celestiales» y los «territoriales», a pesar de que el desgaste interno empieza a generar fuertes reclamos de ordenamiento en la base oficialista.
«Es todo muy difícil. Javier no interviene y es el único que puede acomodar las cosas», lamentó un funcionario ajeno al conflicto. El hermetismo del «Triángulo de Hierro» —el esquema de poder que Milei integra junto a su hermana y Caputo— se ve desafiado por una militancia y una dirigencia que exigen reglas claras ante diferencias que antes eran subterráneas y ahora se exponen a cielo abierto.
Mientras un sector de las filas violetas celebra que Caputo ponga en evidencia los cortocircuitos redactando mensajes directos contra los Menem, otros estrategas ven con preocupación el daño a la imagen gubernamental. «Lo pone en evidencia. No hay nada positivo en eso», analizó un alfil libertario. Por su parte, desde el campamento «caputista» optaron por no contradecir al Presidente, pero mantuvieron la presión sobre el jefe de la Cámara Baja. «No le mientan NUNCA MÁS al presidente», disparó en sus redes Daniel Parisini, conocido como «El Gordo Dan», acusando al menemismo de haber engañado al mandatario.
Con la intención de reducir la tensión de cara al feriado patrio del 25 de mayo, Milei planea mostrar una foto de unidad. Compartirá el Tedeum con sus principales colaboradores y luego los reunirá a todos en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, forzando una tregua presencial. Anticipando el clima que se vivirá en ese encuentro, una fuente gubernamental resumió con ironía la estrategia oficial: «Somos especialistas en fingir demencia».
