La Organización Mundial de la Salud declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional tras el avance de un brote de ébola en Uganda y República Democrática del Congo. La enfermedad, provocada por la cepa Bundibugyo, ya dejó al menos 88 muertos y genera preocupación global por la falta de una vacuna aprobada.
La Organización Mundial de la Salud activó la alerta sanitaria internacional por el avance de un brote de ébola detectado en Uganda y República Democrática del Congo. El virus, correspondiente a la cepa Bundibugyo, provocó al menos 88 muertes y cientos de casos sospechosos en distintas regiones del continente africano.
La decisión fue anunciada desde Ginebra luego del incremento de contagios y la expansión territorial del brote, especialmente en zonas fronterizas con alta circulación de personas. Según organismos sanitarios africanos, la situación preocupa además porque todavía no existe una vacuna aprobada específicamente para esta variante del virus.
La cepa Bundibugyo fue identificada por primera vez en Uganda en 2007 y es una de las variantes menos frecuentes del ébola. Sin embargo, especialistas advierten que puede provocar cuadros graves de fiebre hemorrágica viral con alta tasa de mortalidad.
El ébola se transmite por contacto directo con sangre, fluidos corporales o secreciones de personas infectadas. Entre los síntomas más comunes aparecen fiebre alta, dolores musculares, cansancio extremo, vómitos, diarrea y hemorragias en los casos más severos.
De acuerdo con la OMS, la mortalidad puede oscilar entre el 60% y el 80%, dependiendo del acceso sanitario y la velocidad de detección de los casos.
El foco más crítico se concentra actualmente en la provincia de Ituri, en el este de República Democrática del Congo, una región atravesada por intensa actividad minera y movimientos migratorios hacia Uganda y Sudán del Sur.
Hasta el 16 de mayo, las autoridades sanitarias habían confirmado ocho casos positivos mediante laboratorio y más de 240 casos sospechosos. No obstante, advirtieron que las cifras reales podrían ser mayores debido a las dificultades para acceder a algunas comunidades afectadas y rastrear contagios.
