El aumento de casos de meningitis en el país volvió a encender las alarmas sanitarias, especialmente por la caída sostenida de las coberturas de vacunación en los últimos años. Según informó el Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de 2026 se registraron 172 casos de meningitis en Argentina, una cifra superior al promedio de los últimos años, que entre 2022 y 2025 había sido de 152 casos anuales.
La situación es relevante para el sistema sanitario porque la meningitis puede provocar secuelas graves e incluso la muerte, sobre todo en niños pequeños. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, causada por infecciones virales o bacterianas.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza intenso y la rigidez en el cuello. La OMS además advierte que la enfermedad se transmite a través de gotículas respiratorias o secreciones de la garganta y que afecta con mayor gravedad a menores de un año. En promedio, una de cada seis personas que contraen meningitis muere y una de cada cinco puede sufrir complicaciones severas, como daños neurológicos permanentes.
Las autoridades sanitarias remarcaron la importancia de completar los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación, que incluye dosis contra los principales agentes bacterianos asociados a esta enfermedad, como el meningococo, el neumococo y la bacteria Haemophilus influenzae tipo B.
En el caso de la vacuna contra el meningococo, se aplica la vacuna tetravalente que protege frente a los serogrupos A, C, Y y W desde los primeros meses de vida.
Sin embargo, el incremento de casos no es casual: ocurre en un contexto de descenso sostenido en las coberturas de vacunación a nivel nacional. El fenómeno no solo impacta sobre la meningitis, sino también sobre enfermedades que habían logrado mantenerse controladas durante décadas.
Uno de los casos más recientes fue el brote de sarampión registrado el año pasado, con 35 casos confirmados en el país, según datos del Ministerio de Salud. La enfermedad, considerada especialmente peligrosa en niños menores de cinco años o con desnutrición, se previene mediante la vacuna triple viral aplicada a los 12 meses y a los 5 años.
Pese a ello, las estadísticas oficiales muestran que en 2024 la cobertura de la primera dosis alcanzó el 83,2%, mientras que la segunda apenas llegó al 46,7%. Entre 2019 y 2024, la vacunación contra el sarampión cayó casi un 38%.
La situación también se replica con otras enfermedades. Desde 2019 se registra un aumento de casos de tos convulsa, cuya prevención depende de la vacuna triple bacteriana acelular aplicada a los 11 años. En 2024, la cobertura fue de apenas 54,1%.
La OMS viene alertando desde hace años sobre una disminución global de las tasas de inmunización, fenómeno que se profundizó tras la pandemia y que favoreció el resurgimiento de enfermedades consideradas controladas o prácticamente erradicadas.
