Las discusiones se desarrollan desde 2025 en el ámbito del Mercado Común del Sur (Mercosur), donde representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay trabajan en una propuesta de armonización del sistema de etiquetado frontal de alimentos. El objetivo oficial es eliminar barreras técnicas al comercio regional, aunque distintas entidades alertaron que la iniciativa podría “nivelar hacia abajo” los estándares sanitarios actualmente vigentes en el país.
En Argentina, la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, sancionada en 2021 y reglamentada en 2022, obliga a incorporar sellos octogonales negros en los envases de productos con exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Además, establece restricciones publicitarias y limitaciones para la comercialización de ciertos productos en ámbitos escolares.
Según un informe publicado este año por la Organización Panamericana de la Salud, Argentina posee una de las regulaciones más alineadas con las mejores prácticas internacionales. El estudio destacó que la legislación argentina cumple con 10 de los 11 criterios evaluados por el organismo sanitario, posicionándose por encima de otros países de la región.
Organizaciones como la Federación Argentina de Graduados en Nutrición y la Fundación Interamericana del Corazón expresaron preocupación por el rumbo de las negociaciones. Ana Cáceres, referente de FAGRAN, sostuvo que la armonización “debería tomar los mejores estándares disponibles y no diluir políticas que ya demostraron ser efectivas para proteger la salud”. En la misma línea, desde FIC advirtieron sobre posibles conflictos con derechos vinculados a la información y a la alimentación adecuada.
El debate se da en un contexto regional marcado por el aumento de enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación, como diabetes, hipertensión y patologías cardiovasculares. La OPS señaló que las dietas poco saludables están asociadas a más de un millón de muertes prematuras anuales en América.
Actualmente, los países del Mercosur aplican modelos diferentes de etiquetado. Mientras Argentina y Uruguay utilizan octógonos negros de advertencia, Brasil y Paraguay emplean sistemas basados en lupas o símbolos distintos y con umbrales nutricionales propios.
El proceso de unificación aún se encuentra en etapa técnica y deberá atravesar instancias de consenso regional, consulta pública y aprobación normativa en cada país miembro. En el caso argentino, cualquier modificación de fondo requeriría intervención del Congreso Nacional debido a que el etiquetado frontal está establecido por ley.
En paralelo, organizaciones sanitarias también cuestionaron recientes disposiciones de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica que flexibilizaron algunos aspectos de la reglamentación vigente y que, según sostienen, benefician a sectores de la industria alimentaria.
