A un año de haber asumido al frente de la Iglesia católica, el papa León XIV consolidó un perfil marcado por tres ejes centrales: sus llamados permanentes a la paz, las críticas a las políticas migratorias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump y las advertencias sobre el impacto de la inteligencia artificial en la vida humana y social.
El aniversario coincide con un escenario internacional atravesado por guerras, tensiones geopolíticas y debates crecientes sobre el avance tecnológico. El 8 de mayo se cumplió un año desde que el Vaticano anunció la elección de Robert Prevost como nuevo pontífice, mientras que el próximo 18 de mayo se recordará el aniversario de su primera misa oficial en la Santa Sede.
Desde el inicio de su papado, León XIV mantuvo una postura crítica hacia las políticas migratorias de Estados Unidos. Antes incluso de convertirse en pontífice, ya había cuestionado públicamente en redes sociales las medidas impulsadas por Trump y por el vicepresidente J. D. Vance, especialmente las vinculadas al accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Si bien reconoció el derecho de los Estados a controlar sus fronteras, insistió en que esas políticas deben respetar los derechos humanos, las garantías judiciales y la dignidad de las personas migrantes. En una de sus declaraciones más recientes, durante un viaje hacia África, afirmó que no le interesa confrontar políticamente con Trump, aunque reiteró su rechazo a cualquier forma de violencia institucional y militar.
En el marco del Domingo de Ramos celebrado en la Basílica de San Pedro, el Papa calificó como “inaceptables” las amenazas de intervención militar contra Irán y Venezuela y aseguró que quienes promueven la guerra tienen “las manos llenas de sangre”. Además, reiteró que “nadie puede usar a Dios para justificar la guerra”.
Las tensiones con Trump se profundizaron en los últimos meses. El mandatario estadounidense llegó a afirmar públicamente que “no es fan del Papa León”, lo calificó como “muy liberal” y lo acusó de “complacer a la izquierda radical”. Aunque posteriormente eliminó esos mensajes de redes sociales, sostuvo que no se retractaría de sus dichos.
En medio de ese clima, León XIV recibió días atrás en el Vaticano al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio. Según trascendió, el encuentro abordó temas vinculados a migración, la guerra en Gaza y el conflicto en Ucrania.
Otro de los pilares del primer año de pontificado fue su insistencia en la construcción de una “paz desarmada”. El concepto fue presentado oficialmente el 1 de enero de 2026 y propone una paz basada en el diálogo y no en el poder militar. Durante distintas homilías y viajes internacionales, el Papa exhortó a los líderes mundiales a priorizar la mediación y el respeto al derecho internacional.
En su primera gira por África, también advirtió sobre las consecuencias del neocolonialismo y sostuvo que la paz mundial no puede construirse sobre relaciones desiguales entre países.
El tercer gran eje de su papado estuvo centrado en el avance de la inteligencia artificial. Según anticiparon medios especializados y organismos eclesiásticos, la primera encíclica de León XIV podría publicarse el próximo 15 de mayo y estaría dedicada específicamente a los desafíos éticos, laborales y sociales que plantea la IA.
El Papa definió a la inteligencia artificial como “una nueva revolución industrial” con profundas consecuencias sobre la dignidad humana y el trabajo. Durante una conferencia en la Universidad Católica de África Central, advirtió sobre el uso de estas tecnologías para fomentar “la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia”.
Además, alertó sobre lo que considera uno de los principales riesgos contemporáneos: “la sustitución progresiva de la realidad por la simulación”. Según expresó, el problema no radica únicamente en el desarrollo tecnológico, sino en la posibilidad de que las sociedades pierdan capacidad crítica frente a sistemas automatizados de información y representación.
