La interna libertaria volvió a quedar expuesta luego de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmara públicamente que no buscará competir por la Jefatura de Gobierno porteña en 2027. En paralelo, crecieron las especulaciones sobre el avance político de la senadora Patricia Bullrich dentro del armado nacional de Javier Milei.
Durante una entrevista televisiva con Alejandro Fantino, Adorni intentó bajarle el tono a cualquier proyección electoral futura. “¿Cómo una elección a legislador me lleva, dos años después, a ser jefe de Gobierno? No va a pasar eso. El tema político no me gusta en ninguna de sus aristas. La campaña electoral no me gusta”, afirmó el funcionario, en una aparición que mostró un perfil más moderado y distante del tono confrontativo habitual.
Las declaraciones fueron interpretadas dentro del oficialismo como el reconocimiento de un desgaste político luego del denominado “Adornigate”, el escándalo vinculado a sus viajes, patrimonio y causas judiciales, que desde hace semanas domina parte de la agenda mediática y parlamentaria.
La situación también reconfiguró el tablero interno de La Libertad Avanza. Según distintas versiones que circulan en el entorno presidencial, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei veía a Adorni como una de las principales cartas electorales del espacio tanto para disputar la Ciudad de Buenos Aires como para integrar una eventual fórmula presidencial en 2027.
Con la salida de escena del jefe de Gabinete como figura competitiva, el camino quedó más despejado para Bullrich, quien comenzó a desplegar una agenda política propia y a marcar diferencias internas. En los últimos días, la senadora recorrió barrios porteños junto a dirigentes libertarios y cuestionó públicamente la demora de Adorni en presentar su declaración jurada.
Fuentes cercanas al oficialismo aseguran que Bullrich le transmitió personalmente al Presidente su preocupación por el impacto político y legislativo del caso. Según trascendió, la senadora sostuvo que el Gobierno estaba “política y comunicacionalmente trabado” por el tema y advirtió sobre las dificultades que podría generar en el Congreso para avanzar con proyectos oficiales.
El malestar interno también se reflejaría entre funcionarios y legisladores libertarios, cansados de que el escándalo monopolice la discusión pública y complique la agenda del Ejecutivo.
En paralelo, comenzaron a aparecer movimientos parlamentarios opositores para presionar al jefe de Gabinete. Un grupo de diputados de distintos bloques pidió sesionar para tratar proyectos vinculados a pedidos de informes y explicaciones patrimoniales sobre Adorni, en medio de un clima que recuerda las tensiones legislativas que atravesó el oficialismo durante 2025.
La crisis también repercutió en el vínculo entre La Libertad Avanza y el PRO. Encuestas recientes muestran una caída de la imagen del oficialismo nacional y una leve recuperación del espacio encabezado por Mauricio Macri. En ese contexto, sectores del denominado “círculo rojo” comenzaron a mirar nuevamente a Bullrich como una posible alternativa política dentro del universo liberal-conservador.
Mientras tanto, el Gobierno busca contener la interna y sostener la figura de Adorni. Desde la Casa Rosada insisten en que las acusaciones forman parte de una operación política y aseguran que el funcionario responderá ante la Justicia cuando corresponda. Sin embargo, las tensiones dentro del oficialismo ya dejaron al descubierto una disputa de poder que empieza a proyectarse hacia el escenario electoral de 2027.
