Quedando tan poquito para el Mundial 2026 (que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá) distintas organizaciones sindicales y de derechos humanos encendieron una señal de alarma por la presencia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos durante el evento.
Según datos oficiales difundidos en febrero, el ICE mantenía detenidas a 70.766 personas en 225 centros a lo largo del país, la cifra más alta desde su creación en 2003.
En Estados Unidos se disputarán 78 de los 104 partidos del torneo, distribuidos en once ciudades, entre ellas Los Ángeles, Miami, Dallas y Boston. Uno de los focos de conflicto es el SoFi Stadium, donde se jugarán ocho encuentros y donde ya se registran tensiones entre trabajadores, empresas organizadoras y autoridades.
El sindicato Unite Here Local 11, que representa a unos 2.000 empleados del estadio, junto a más de 100 organizaciones, advirtió que podría convocar a un paro si la FIFA no solicita formalmente la prohibición de la presencia del ICE en los estadios durante el Mundial.
“Muchos trabajadores tienen miedo, temen por su seguridad”, expresó Isaac Martínez, empleado del sector gastronómico del recinto, en declaraciones a medios estadounidenses. La preocupación no solo alcanza a los empleados, sino también a los visitantes internacionales que asistirán al evento.
En abril, el gremio presentó una denuncia ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales contra las empresas organizadoras, entre ellas Legends Hospitality y Kroenke Sports and Entertainment, acusándolas de generar un entorno laboral inseguro al no limitar la posible intervención de autoridades migratorias.
Por su parte, el director del ICE, Todd Lyons, afirmó que el organismo tendrá un “papel clave” en la seguridad del torneo, aunque no brindó detalles sobre cómo se implementarán esos operativos.
La situación también generó preocupación en organismos internacionales como Amnistía Internacional, que advirtió sobre posibles prácticas agresivas de control migratorio durante el Mundial, incluyendo detenciones en condiciones cuestionadas, revisiones de dispositivos electrónicos y restricciones arbitrarias de ingreso al país.
En respuesta a este escenario, legisladores demócratas impulsan el proyecto “Save The World Cup Act”, que busca prohibir operativos del ICE en estadios y sus alrededores, así como limitar el uso de fondos federales para acciones migratorias durante el evento.
