En la provincia de Córdoba, un emprendimiento agroalimentario encabezado por el médico veterinario Luis Losino desarrolla el primer tambo mecanizado de leche de burra del país. En diálogo con Radio La Torre, dio un panorama sobre la iniciativa que combina innovación tecnológica, producción animal y un enfoque orientado a la nutrición infantil.
El proyecto está ubicado en cercanías de Villa María y cuenta con alrededor de 300 burras en producción. A diferencia de experiencias artesanales previas en otras provincias, este modelo incorpora un sistema completamente mecanizado que busca asegurar estándares sanitarios estrictos, dado que el producto está destinado en parte a la alimentación de bebés.
La producción se realiza bajo control técnico y en articulación con un laboratorio del CONICET en la Universidad Nacional de Villa María, donde la leche es pasteurizada, envasada y congelada bajo protocolos de bioseguridad. El objetivo, según explicó Losino, es garantizar un alimento de alta calidad: “Producimos un alimento de alto valor, especialmente para bebés, por lo que debemos ser extremadamente rigurosos”.
En los últimos meses, el emprendimiento incorporó tecnología de liofilización, un proceso que permite deshidratar la leche sin someterla a altas temperaturas, conservando sus propiedades nutricionales y facilitando su conservación y distribución. Este avance abre la posibilidad de ampliar su comercialización a nivel nacional.
Desde el punto de vista nutricional, el proyecto sostiene que la leche de burra presenta características particulares: bajo contenido graso, proteínas menos alergénicas y presencia de péptidos bioactivos con potenciales efectos antibacterianos. Estas propiedades la posicionan como una alternativa para niños con alergias alimentarias o necesidades dietarias específicas.
El desarrollo también recupera una tradición histórica. Según Losino, su uso tiene antecedentes en Europa desde hace más de mil años, donde era recomendada para bebés y personas con afecciones respiratorias, aunque ahora se adapta a un esquema productivo industrial en Argentina.
Actualmente, la comercialización se realiza principalmente por canales digitales y en circuitos de alimentos naturales, aún en un mercado de nicho. Uno de los desafíos señalados por el impulsor del proyecto es lograr mayor reconocimiento institucional, similar al que existe en algunos países europeos, donde este tipo de productos forma parte de políticas públicas de salud.
Más allá del desarrollo productivo, Losino remarcó que el motor del proyecto está en la respuesta de las familias: “Lo que mueve todo esto son las madres, porque ven que realmente funciona en sus hijos”.
