El presidente Javier Milei volvió a generar fuerte controversia internacional tras un discurso pronunciado en Israel, donde afirmó que “con determinadas culturas no vamos a poder convivir”, en el marco de un acto académico en el que recibió un doctorado Honoris Causa de la Universidad de Bar-Ilan.
La intervención tuvo lugar en Tel Aviv y se produjo en un contexto de creciente tensión geopolítica, mientras distintos actores internacionales promueven negociaciones de paz en Medio Oriente. En ese escenario, el mandatario argentino reafirmó su alineamiento político con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y volvió a adoptar un tono confrontativo en materia ideológica.
“Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”, expresó Milei durante su discurso, en el que abordó cuestiones de ética política y valores morales.
Las declaraciones generaron repercusiones inmediatas por su contenido, considerado por analistas internacionales como una escalada retórica en un contexto de alta sensibilidad global. El presidente fue ovacionado por parte del público presente en el auditorio, integrado por académicos y referentes culturales vinculados a la institución.
Durante su exposición, Milei también renovó sus críticas al periodismo. “Gran parte del periodismo juega para las fuerzas del mal”, sostuvo, y aseguró que mantiene conversaciones con Netanyahu sobre lo que calificó como “calumnias e injurias del periodismo”.
El mandatario combinó su intervención con referencias culturales y personales, incluyendo menciones al fútbol argentino y una alusión al superclásico entre Boca Juniors y River Plate. Además, presentó fragmentos vinculados a su nueva obra titulada “Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”, donde profundiza su visión filosófica y económica.
En otro tramo del discurso, Milei incorporó un componente religioso para justificar su postura política, al sostener que la Torá funciona como “antídoto contra las ideas de izquierda”. En esa línea, calificó al marxismo como “satánico y opuesto al programa de Dios” y volvió a rechazar el concepto de justicia social, al que definió como “profundamente injusto”.
El presidente estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, el canciller Pablo Quirno, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y el embajador Axel Wahnish, quienes participaron de la comitiva oficial durante la visita.
