Por Mariángel Oviedo Andrada
Un video publicado por el presidente Javier Milei, que representa a dirigentes políticos como animales, reabre el debate sobre los límites del discurso digital. Más allá de la polémica, especialistas advierten que este tipo de contenidos responde a la misma lógica que impulsa fenómenos virales como las “frutinovelas”: impacto emocional, simplificación y producción masiva con inteligencia artificial.
Del entretenimiento viral al discurso político
En los últimos días, un video difundido por el presidente generó repercusiones al representar a distintos dirigentes políticos mediante figuras animales. Más allá del contenido puntual, la pieza permite observar un fenómeno más amplio: la adopción de lenguajes propios de las redes sociales en la comunicación política.
Lejos de ser un hecho aislado, este tipo de contenidos dialoga con un ecosistema donde formatos similares ya circulan masivamente. Un ejemplo son las llamadas “frutinovelas”: videos breves protagonizados por frutas humanizadas que presentan historias de engaño, conflicto y dramatismo extremo.
Aunque puedan parecer contenidos menores, ambos formatos comparten una misma lógica: simplificar la realidad, apelar a lo emocional y captar la atención en pocos segundos.
La atención como recurso: por qué todo compite por segundos
El economista Herbert A. Simon ya advertía que, en contextos de sobreabundancia de información, la atención se convierte en un recurso escaso. Este principio ayuda a entender por qué, en plataformas como Instagram o TikTok, los contenidos compiten por captar interés de manera inmediata.
En ese entorno, la visibilidad no depende tanto de la profundidad del mensaje, sino de su capacidad para generar una reacción rápida.
La publicacion de Javier Milei en sus redes sociales
Emoción, conflicto y sesgos: la fórmula que se repite
El llamado “sesgo de negatividad”, estudiado por el psicólogo Daniel Kahneman, explica por qué las personas reaccionan con mayor intensidad ante situaciones de conflicto, tensión o polémica.
En este marco, tanto las frutinovelas como los contenidos políticos que recurren a la caricatura o la confrontación directa logran mayor circulación, no por su complejidad, sino por su capacidad de activar respuestas emocionales inmediatas.
Además, el psicólogo B. F. Skinner describió el “refuerzo variable”, un mecanismo por el cual la incertidumbre sobre lo que vendrá mantiene a las personas enganchadas. Este principio se replica en el consumo infinito de contenidos en redes.
El algoritmo no premia lo mejor: premia lo que más retiene
Investigaciones del Massachusetts Institute of Technology han demostrado que los contenidos que generan emociones intensas —como sorpresa o indignación— tienen mayor probabilidad de ser compartidos.
En ese sentido, la exageración, la simplificación y el impacto visual no son fallas del sistema, sino condiciones que favorecen la circulación dentro de las plataformas.

Cuando la distancia reduce el juicio
Un concepto central para comprender este fenómeno es el de “desconexión moral” (moral disengagement), desarrollado por el psicólogo Albert Bandura.
Este mecanismo describe cómo las personas tienden a relajar sus juicios éticos cuando el contenido se percibe como simbólico o distante. En las frutinovelas, esta distancia se construye a través de frutas humanizadas; en el caso del video político, mediante la representación animalizada de figuras públicas.
En ambos casos, la mediación visual reduce el impacto directo del mensaje y facilita su consumo sin un cuestionamiento inmediato.
De las frutas a los animales: una misma lógica narrativa
matos difieren en apariencia, el mecanismo es similar: transformar situaciones complejas en relatos simples, visuales y emocionalmente cargados.
La diferencia radica en el contexto. Mientras en el entretenimiento esta lógica puede percibirse como trivial, su incorporación en la comunicación política implica un cambio significativo en la forma en que se construye el debate público.

Slop IA: producir en masa para no desaparecer
Este fenómeno se vincula con la expansión de contenidos generados mediante inteligencia artificial, en un esquema de producción masiva conocido como “slop IA”.
Herramientas como Runway ML, Pika o CapCut permiten producir piezas audiovisuales en serie, con bajos costos y alta velocidad.
En este modelo, la visibilidad depende menos de la calidad del contenido y más de su capacidad de adaptarse a las dinámicas del algoritmo.
¿Qué pasa cuando esta lógica domina la política?
La incorporación de estos lenguajes en la comunicación política abre interrogantes sobre el impacto de las redes en la construcción del sentido público.
En un entorno donde predominan la inmediatez y la emoción, existe el riesgo de que los debates se simplifiquen, priorizando la reacción por sobre la reflexión.
Más allá de las posiciones políticas, el fenómeno expone una transformación más profunda: la convergencia entre entretenimiento digital, inteligencia artificial y discurso público. En ese cruce, la pregunta ya no es solo qué se dice, sino bajo qué reglas se construyen y circulan los mensajes.
📚 Fuentes y lecturas recomendadas
– Herbert A. Simon (1971). Designing Organizations for an Information-Rich World.
– Daniel Kahneman (2011). Thinking, Fast and Slow.
– B. F. Skinner (1953). Science and Human Behavior.
– Albert Bandura (1999). Moral Disengagement in the Perpetration of Inhumanities.
– Massachusetts Institute of Technology (2018). Estudio sobre la difusión de contenido emocional en redes sociales.
– Cenital (2026). Frutinovelas: melodrama, algoritmo y misoginia.
– Scientific American (2025). AI Slop: How Every Media Revolution Breeds Rubbish and Art.
