La vicepresidenta Victoria Villarruel autorizó un nuevo aumento salarial para los empleados del Senado y vuelve a poner en discusión los ingresos dentro del Poder Legislativo, que tiene un impacto más significativo en las categorías jerárquicas.
La suba alcanza con mayor intensidad a los cargos más altos, donde los incrementos pueden acercarse al millón de pesos mensuales. La actualización se produce luego de que el bloque oficialista de La Libertad Avanza rechazara en marzo un acuerdo paritario con los gremios que contemplaba un aumento del 11,9% entre diciembre y mayo.
Como consecuencia de este esquema, también se ajustan las dietas de los senadores, que se ubican actualmente en torno a los 11,5 millones de pesos mensuales, lo que reavivó cuestionamientos públicos en un contexto de tensión económica.
Frente a las críticas, Villarruel buscó despegarse de la definición directa de los haberes legislativos. “Como vicepresidente, no soy senador y no decido cuánto cobran, eso lo deciden ellos”, sostuvo, al tiempo que señaló que cada legislador tiene la posibilidad de rechazar o donar el incremento.
Propuso que los senadores destinen el aumento a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez como una forma de mitigar el impacto político de la medida.
La titular del Senado también denunció la existencia de “operadores malintencionados” que buscan responsabilizarla por la suba, en un escenario atravesado por diferencias internas dentro del oficialismo y tensiones con el presidente Javier Milei.
