El hijo de Lorena Villaverde, diputada por LLA sembró el pánico en un colegio rionegrino al amenazar con matar a sus compañeros.
La retórica de la violencia y el culto a las armas que emana desde la cúpula del Gobierno Nacional parece estar calando hondo en los círculos más íntimos del oficialismo. En las últimas horas, el pánico se apoderó de la escuela secundaria Estación Limay, en Cipolletti, cuando un alumno de segundo año amenazó explícitamente a sus compañeros con llevar un arma de fuego al establecimiento para «matarlos a todos». El joven es el hijo de la diputada nacional Lorena Villaverde, una de las espadas de Javier Milei en la provincia de Río Negro.
La gravedad del episodio se ve potenciada por el contexto de vulnerabilidad que atraviesa el sistema educativo: la amenaza ocurrió apenas diez días después de la trágica masacre de San Cristóbal, donde un adolescente asesinó a un estudiante de 13 años.
Mientras la gestión de La Libertad Avanza promueve la desregulación de la sociedad y la confrontación constante, las consecuencias de ese discurso parecen golpear ahora las puertas de las instituciones escolares, dejando a padres y docentes en un estado de desprotección absoluta.
Tras la denuncia radicada por la directora del colegio en la Comisaría Cuarta, se activaron de urgencia la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y la Fiscalía N°1, a cargo de Eugenia Vallejos. Aunque la institución emitió un comunicado intentando llevar calma mediante la aplicación de protocolos federales y la suspensión temporal de la asistencia del menor quien legalmente es no punible, el miedo persiste. Familias autoconvocadas exigen medidas de fondo ante un hecho que no puede leerse de forma aislada a la figura de su madre.
Lorena Villaverde, quien llegó a su banca impulsada por la marea libertaria en 2023, ya arrastraba un historial cargado de sombras. Su carrera política ha estado signada por denuncias que la vinculan con sectores del narcotráfico, lavado de dinero y estafas inmobiliarias en la zona de Las Grutas.
Hoy, la controversia cruza el umbral de lo público para instalarse en lo privado: el entorno de una legisladora que debería legislar para la paz social se convierte en el epicentro de un simulacro de tragedia que estremece a toda la provincia de Río Negro.
