En medio de despidos, cierres y reestructuraciones, crece la preocupación por el futuro del Programa Remediar que maneja el ministerio de Salud de Nación. El nuevo esquema oficial reduciría de 79 a solo tres los medicamentos disponibles para centros de salud de todo el país.
Mientras el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, concentra la agenda política y mediática, el Gobierno nacional avanza con la motosierra en el área de Salud. La cartera que conduce Mario Lugones atraviesa días de recortes, con despidos, cierres y fusiones de centros de investigación y diagnóstico, a lo que se suma la incertidumbre sobre la continuidad del Plan Remediar, uno de los pilares del sistema sanitario argentino.
La posible finalización del programa encendió alarmas en municipios y entre especialistas en salud pública. Creado en 2002, en el contexto de una profunda crisis económica, el Plan Remediar garantiza el acceso gratuito a medicamentos esenciales para personas sin cobertura médica, a través de su distribución en centros de atención primaria.
Hasta ahora, el programa incluía 79 medicamentos clave para tratar enfermedades frecuentes, como antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y tratamientos para patologías crónicas como diabetes e hipertensión. Su rol es fundamental, ya que el primer nivel de atención puede resolver hasta el 80% de las consultas médicas, evitando complicaciones y reduciendo la demanda hospitalaria.
Sin embargo, tras la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA), encabezada por el ministro Lugones, se conocieron detalles de una profunda reestructuración. Según trascendió, el esquema actual del programa finalizó el 1 de abril y se prevé una “compra de emergencia” para los meses de mayo y junio, antes de implementar un nuevo modelo.
El principal punto de preocupación es la drástica reducción del vademécum. De acuerdo con la información disponible, el nuevo esquema —denominado oficialmente como una “nueva línea de cuidado”— se enfocaría casi exclusivamente en enfermedades cardiovasculares e incluiría apenas tres medicamentos.
La medida genera fuerte inquietud en el sistema sanitario, ya que podría limitar el acceso a tratamientos básicos y afectar especialmente a los sectores más vulnerables, en un contexto de creciente ajuste en el gasto público.
