Tras más de 40 años de trayectoria manufacturera en San Isidro (provincia de Buenos Aires), la marca de zapatillas John Foos desmantela su estructura productiva. De 400 empleados que tenía en 2023 pasó a tener 50 en su etapa final.
La histórica marca de zapatillas John Foos, un emblema del calzado urbano fundado en la década de 1980, se encuentra en la etapa final de una profunda reestructuración que marcará el fin de su era como fabricante nacional. La empresa decidió finalizar definitivamente la producción en su planta de la localidad de Beccar, en el partido de San Isidro, para volcarse de lleno a un modelo de negocios basado exclusivamente en la importación de productos terminados desde China.
El desmantelamiento de la fábrica, ubicada en la calle Neyer al 700, no fue un evento aislado sino parte de un proceso gradual que se aceleró de forma drástica en el último año.
La empresa pasó de tener 400 operarios en 2023 a solo 50 en su etapa final. El cese de actividades productivas fue comunicado de manera interna a los operarios, quienes confirmaron que la fecha límite para la operatividad de las máquinas es el final de abril. La transición hacia el mercado asiático comenzó hace tiempo con el ingreso de contenedores que traían partes de calzado para ser ensambladas localmente, hasta llegar al esquema actual donde el producto llega totalmente terminado.
Una vez cerrada el área de producción, la firma, que operaría bajo la razón social Flingday S.A., solo conservaría una estructura mínima destinada a tareas administrativas y de comercialización.
Los empleados revelaron que la dirección de la empresa, encabezada por su fundador Miguel Fosati, está ofreciendo acuerdos de desvinculación con montos que oscilan entre el 60% y el 70% de la indemnización según la ley, en algunos casos incluyen pagos en cuotas.
Los trabajadores denuncian maniobras de presión por parte de la firma, la cual habría advertido sobre la inminente presentación de un concurso de acreedores. Según interpretan los operarios, esta advertencia funciona como un factor de coacción para que firmen arreglos desfavorables ante el temor de quedar atrapados en un largo proceso judicial para cobrar sus haberes.
